Una súplica de Duhalde torció la historia

Le pidió a Maqueda sancionar todo
Gustavo Ybarra
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22 de noviembre de 2002  

"Eso no me sirve de nada. Necesito que aprueben todo hoy." La voz de Eduardo Duhalde sonó como una mezcla de orden y súplica, pero alcanzó para torcer una historia que hasta ese momento parecía encaminarse a sumar un nuevo fracaso del Gobierno en su intento por lograr que el Congreso diera el primer paso para aprobar el cronograma electoral y su renuncia anticipada.

Eran cerca de las 16 cuando el teléfono del despacho del jefe del Estado sonó y se escuchó del otro lado de la línea la voz del presidente provisional del Senado, Juan Carlos Maqueda (PJ-Córdoba), para informarle que en el justicialismo sólo había consenso para aprobar su dimisión, que el calendario pasaba para la semana próxima por la resistencia del menemismo y sus aliados circunstanciales.

El diálogo, que finalizó con la frase de Duhalde que inicia este artículo, cambió el curso de una jornada cargada de negociaciones.

No bien colgó el teléfono, Maqueda quedó convencido de que no podía darse el lujo de que le ocurriera lo mismo que a su par de la Cámara de Diputados, Eduardo Camaño.

El titular de esa Cámara anteayer no pudo vencer la negativa de peronistas y radicales de iniciar el tratamiento del paquete de iniciativas para darle certidumbre al calendario electoral.

Así fue cómo el senador cordobés puso en marcha los mecanismos para torcer la decisión del bloque. Llamó al jefe de los senadores oficialistas, José Luis Gioja (San Juan), y le pidió que convenciera a los menos críticos de que urgía votar también el proyecto de ley que ratifica el cronograma electoral acordado el lunes último en Olivos y la suspensión de las elecciones partidarias internas abiertas y simultáneas, para lo cual se necesitaban 37 votos positivos.

Para eso había que torcer algunas voluntades. Sin avisarles a los menemistas, cuya decisión de postergar el debate era irreversible, Gioja inició una ronda de charlas con varios legisladores para pedirles que bajaran al recinto a votar todo, y que si tenían diferencias con su conducción las dejarán para cuando se discuta, el mes próximo, quién será el futuro presidente de la bancada.

Movida fructífera

La movida fue fructífera ya que al término de la ronda había 40 votos asegurados. Con las cifras en la mano, Gioja y Maqueda bajaron al recinto sin comentarle al menemismo del cambio de dirección, lo que provocó la reacción del sector rebelde, sobre todo de los que, como la salteña Sonia Escudero, se enteraron cuando se disponían a sentarse en su banca.

Por esa razón, antes de iniciarse la sesión el despacho de Eduardo Menem fue el escenario de una reunión de la que participaron unos diez senadores en la que se cuestionó en duros términos la actitud de Gioja.

"Le informan más a los radicales que a nosotros" y "este tipo ni siquiera respeta las normas básicas de funcionamiento de un bloque", fueron algunas de las quejas con las que coincidieron senadores como Carmen Gómez de Bertone (La Pampa), Angel Pardo (Corrientes), los fueguinos Mario Daniele y Mabel Caparrós, Menem y Escudero, entre otros.

Tan sorpresiva fue la jugada que Gioja tuvo que avisarles a los radicales que iban a votar todo el paquete. Es que, enterados de la decisión del bloque del PJ, el jefe de los senadores de la UCR, Carlos Maestro (Chubut), había advertido que si no se votaba todo, su partido no bajaría al recinto.

Sobre todo, porque a él le habían cambiado las reglas de juego desde que, al mediodía, había llegado a la reunión de labor parlamentaria con el aval de sus legisladores para aprobar el paquete de iniciativas que sus correligionarios de la Cámara baja se habían negado a votar si el Gobierno no solucionaba la cuestión de las ejecuciones hipotecarias extrabancarias.

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