Uribe pidió ayuda a Kirchner frente al conflicto colombiano

No descartó que requiera apoyo militar
Jorge Elías
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27 de mayo de 2003  

En su primera reunión con Néstor Kirchner, el presidente de Colombia, Alvaro Uribe, pidió ayuda para paliar el dilema impuesto en su país por la guerrilla, el narcotráfico y el terrorismo. No pidió ayuda militar, sino política, advirtió en una entrevista exclusiva con LA NACION, pero, a su vez, no descartó que en algún momento sea requerida.

"Le expliqué al señor presidente el alcance de nuestra política de seguridad democrática, los esfuerzos de anteriores gobiernos por lograr la paz negociada, la manera en que la guerrilla los defraudó, la mezcla con el narcotráfico, y lo más peligroso como resultado, el terrorismo", dijo Uribe poco antes de partir rumbo a Bogotá.

Llevaba una ruana beige y un sombrero negro. Recuerdos de una tarde de campo, después de la reunión con Kirchner, durante la cual cabalgó más de dos horas en la finca de Vicente Soldati, en Monte, provincia de Buenos Aires.

Al filo de la noche, en el sector militar del Aeroparque, explicó que la ayuda pedida a Kirchner no había sido militar, sino política. Por más que en Cuzco, Perú, en donde se realizó la reunión del Grupo de Río, haya planteado la posibilidad de formar una fuerza multilateral de paz mientras prosperaba la propuesta de su par de Ecuador, Lucio Gutiérrez, de apelar a las Naciones Unidas para convocar un diálogo de paz entre las partes en conflicto.

"Al presidente Kirchner le pedí ayuda, pero no para una fuerza multilateral de paz -dijo Uribe-. Le pedí que nos ayude muchísimo en la parte política para que el mundo democrático nos dé todo el apoyo y las Naciones Unidas nos den todo el apoyo, bien para que los sectores de la guerrilla que quieran hacerlo acepten una solución negociada o para que podamos derrotarlos militarmente."

-¿La mediación de las Naciones Unidas es compatible con la fuerza multilateral de paz?

-La proposición de Cuzco tiene dos aspectos. Uno condicionado al otro. En el primero se insta a las Naciones Unidas a que conminen a los grupos guerrilleros colombianos a avanzar en un proceso de paz con el gobierno, previo cese de las hostilidades. En el segundo párrafo se dice, letra más, letra menos, que si llegase a fracasar, el Grupo de Río, con las Naciones Unidas y el gobierno de Colombia, buscará alternativas.

-¿Esas alternativas incluyen la acción militar?

-No se planteó en forma explícita. El gobierno de Colombia ha entendido que nosotros, en forma autónoma, tenemos que proteger a todos los colombianos con eficacia, determinación y respeto a los derechos humanos contra cualquier grupo agresor. Eso configura la política de seguridad democrática, pero con toda la determinación. Y la determinación es derrotar a estos grupos militarmente, salvo los que acepten negociar. ¿Cuál va a ser el apoyo del Grupo de Río si fracasa la intervención de las Naciones Unidas? Todavía no lo sé. Para nosotros hay una opción: o se dialoga o hay que proceder a la acción militar.

-¿Advierte voluntad de los presidentes latinoamericanos de intervenir en el conflicto?

-He notado solidaridad política. Les pido apoyo, pero he tenido alguna prudencia, alguna limitación, para pedir ayuda militar. Vamos a ver qué ocurre en el futuro. Apoyo militar les he pedido a los Estados Unidos.

-A propósito de los Estados Unidos, ¿en qué situación se encuentra el Plan Colombia?

-Indudablemente es la iniciativa concreta más importante, y tal vez única, de cooperación internacional contra la droga. Creo que va bien. Nos ha ayudado. Necesitamos más y necesitamos, también, que Europa se una. Más ayuden los Estados Unidos menos peligro habrá para nuestro continente.

-¿Su gobierno ha apoyado la guerra en Irak por convicción o por necesidad?

-Un país que lleva 50 años sufriendo el terrorismo no necesitaba el 11 de septiembre para adquirir conciencia del daño del terrorismo.

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