Uruguay rechazó el ultimátum de la Argentina y ahora redobla la apuesta

Montevideo criticó en duros términos la actitud de la administración kirchnerista y propuso hacer controles de impacto ambiental en ambas márgenes del río Uruguay
Nelson Fernández
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17 de octubre de 2013  

MONTEVIDEO.- Uruguay rechazó ayer en duros términos el últimátum de la Argentina por el conflicto de la pastera UPM (ex Botnia) y redobló la apuesta al plantear una reforma al Estatuto del Río Uruguay para aumentar los controles de impacto ambiental en la zona, pero con lo que ocurre de ambas márgenes.

El gobierno de José Mujica acusó a la Argentina de utilizar chicanas diplomáticas para dilatar las negociaciones y perjudicar a Uruguay; aseguró que su actuación fue ajustada al estatuto que rige los controles del río Uruguay y manifestó "de manera enfática" que los resultados de "los análisis del monitoreo conjunto" sobre el impacto ambiental "demuestran sin ambigüedades que la Planta Orión de UPM no contamina".

La administración uruguaya utilizó más de 2100 palabras para responder con firmeza al ultimátum dado el martes por el canciller Héctor Timerman.

La carta con el rechazo fue firmada por el canciller Luis Almagro y entregada al embajador argentino en Uruguay, Dante Dovena, ayer al mediodía, y luego fue hecha pública por la Presidencia de la República.

Uruguay dijo que la Delegación Argentina ante la Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) estuvo "realizando sucesivos pedidos de información cuyo efecto no fue otro que obstaculizar el transcurso de los plazos previstos en las mencionadas normas, los que resultan de imperativo cumplimiento".

Y agregó que "esta práctica desnaturaliza un mecanismo que tiene como objeto la consulta y el intercambio informativo". Fue la forma más elegante que encontró Almagro para manifestar el malestar uruguayo por lo que considera chicanas diplomáticas. Toda la oposición política salió a respaldar al gobierno de Mujica y cargaron con críticas sobre la administración kirchnerista.

El vicecanciller Luis Porto declaró ayer que "la delegación argentina ante la CARU hizo un prejuzgamiento" cuando comenzó a discutirse, hace más de un año, el pedido de UPM para aumentar su potencial de producción anual. "Así consta en las actas: desde el inicio [la Argentina] dijo que no iba a aprobar sin haberlo analizado", manifestó Porto. Aclaró que la decisión de Uruguay "está dentro del marco normativo y por lo tanto no tiene que haber revisión" de la autorización.

Porto recordó que la cancillería de Uruguay "llevó una propuesta" a Buenos Aires "para zanjar las diferencias que hay en la interpretación" del estatuto que regula el río binacional. "No hemos obtenido respuesta a esa propuesta", acotó.

¿Y si el gobierno de Cristina vuelve a denunciar a Uruguay ante la Corte de La Haya? "Es una cuestión de la Argentina", se limitó a decir el vicecanciller oriental. "Si alguien decide recurrir al derecho internacional, nosotros estamos tranquilos porque actuamos ajustados a derecho", añadió. En la carta de respuesta, el gobierno uruguayo "reitera su disposición a continuar las negociaciones para alcanzar un nuevo marco normativo en la CARU que satisfaga el interés común de preservar la calidad ambiental del río Uruguay".

El canciller uruguayo dice -ahora públicamente- que el 1° de octubre le hizo a Timerman una "propuesta ambiciosa y constructiva" para mejorar el Estatuto del Río Uruguay con mayores controles ambientales.

Almagro dijo que propuso "abordar varias de las problemáticas existentes, como la presencia de fósforo en el río, a través de planes de acción específicos generales, pero también para la planta de UPM y la desembocadura del río Gualeguaychú, de modo de alcanzar reducciones sustantivas de los aportes".

Uruguay propone controlar no sólo "plantas industriales de las características de las de producción de celulosa", sino también otros "afluentes que desembocan en el río Uruguay", como los "vinculados a trabajos agrícolas, otras producciones ambientales, los colectores de las ciudades, así como cualquier otra actividad que pueda modificar la calidad de las aguas".

Para Kunkel, buscan incidir en las elecciones

El diputado kirchnerista Carlos Kunkel acusó ayer al gobierno uruguayo de reflotar el conflicto por la pastera UPM (ex Botnia) para intentar "incidir en el proceso electoral" de la Argentina. Además, el legislador cuestionó al presidente José Mujica por haber "descalificado muchas veces" a la Argentina, incluso a Néstor y a Cristina Kirchner.

Kunkel repudió la decisión de Mujica de autorizar el aumento de la producción de celulosa de la planta finlandesa y utilizó la ironía para, indirectamente, poner en duda las buenas intenciones de los uruguayos tanto en éste como en otros temas de Estado. "Cuando estaba Tabaré (Vázquez) le ofrecieron a Estados Unidos poner una base en Uruguay... también lo hicieron porque son buenos y, total, ellos no se visten muy bien", deslizó.

Del editor: qué significa.

La respuesta uruguaya ratifica el pésimo momento de la relación bilateral. Ahora la Argentina deberá decidir si, a pesar de todo, avanza en La Haya

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