Vecinos molestos por los daños materiales

Las secuelas del piquete en Avellaneda
Las secuelas del piquete en Avellaneda
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28 de junio de 2002  

Luego del enfrentamiento entre manifestantes piqueteros y fuerzas de seguridad de anteayer, los comerciantes vecinos del puente Pueyrredón, que une la ciudad de Avellaneda con Buenos Aires, no podían explicarse el por qué de tanto daño.

"Nunca, en ninguna de las marchas y cortes de rutas, se había visto tanta violencia desatada en la calle" afirmó Roberto García Prada, presidente del Centro Comercial e Industrial de Avellaneda.

"Siempre hubo manifestaciones pacíficas, pero esta vez lo único que buscaron fue la destrucción de la propiedad privada", añadió.

Por otra parte, García Prada afirmó que "la mayoría de los locales tuvo que cerrar o está en alquiler porque, además de una caída del 50 por ciento de las ventas, sus propietarios se quieren ir de la zona por los frecuentes cortes del puente Pueyrredón, que alejan a los clientes y generan inseguridad".

Ayer, las calles de Avellaneda estaban tranquilas. Casi era imperceptible que un día antes allí murieran dos piqueteros y se hubiera registrado casi un centenar de heridos. Sin embargo, las marcas permanecían en el frente de los negocios.

Según el titular de la Cámara de Comercio de Avellaneda, sobre la avenida Bartolomé Mitre, a lo largo de cuatro cuadras, unos 15 comercios, la sede de la Administración Federal de Ingresos Públicos y más de 12 bancos fueron atacados.

En el otro costado del puente, donde retrocedieron los piqueteros al mediodía luego del choque con la policía, la destrucción fue similar. También se dañaron comercios y los automóviles estacionados en la avenida Pavón, entre Mitre y Colón.

Carlos Alfigue, de 50 años, es dueño de un negocio de indumentaria, en Mitre al 500, desde hace 10 años. Anteayer rompieron su vidriera a pedradas. "Después de la represión policial, los manifestantes hicieron estragos. Antes eran protestas pacíficas, pero esta vez estaban enfurecidos. Que defiendan sus ideales es razonable, pero no es lógica tanta violencia", protestó.

En la esquina de Mitre y Pavón, por donde dobló una de las columnas de piqueteros, un local de la fundación del padre Luis Farinello, en el que más de 50 chicos humildes aprenden computación, fue desmantelado. Allí, los manifestantes rompieron las vidrieras y varias máquinas.

"Es una locura el ataque que sufrimos. Damos un servicio para los niños pobres y trabajamos sin cobrar, por amor", se quejó uno de los voluntarios, Juan José Martínez.

"Se enfrentó el pueblo contra el pueblo. Creo que es el inicio de una guerra civil, porque los que hicieron este daño no saben por qué luchan. Ayer corrían muchos rumores y la gente temía que volvieran por la noche", dijo Martínez.

Barricadas

Una fábrica de sillones, sobre la avenida Pavón al 200, fue otro de los negocios que soportaron agresiones. Anteayer, los piqueteros usaron los muebles como barricada y los prendieron fuego. "Jamás hubo ningún tipo de conflicto en estas marchas", afirmó Ernesto Massia.

"Anteayer ayudamos a la gente que venía descompuesta y corriendo de la policía. Había mujeres con chicos y ancianos. Si el Gobierno repartiera trabajo en lugar de palos, no pasaría este tipo de desmanes", aseguró.

Otro de los damnificados fue Alberto Molina, dueño de una parrilla situada en Mitre 122, a metros de la salida del puente Pueyrredón. El inicio de los disturbios se produjo frente a su negocio, que fue fuertemente apedreado.

"Ya estamos acostumbrados a los piqueteros. Incluso suelen comprarme comida cuando cortan el puente. Pero esta vez arrasaron con todo. A mí me destruyeron la camioneta y los vidrios del local", dijo ayer Molina, mientras preparaba choripanes para el almuerzo.

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