Vidal define sus alianzas para mantener en paz la Legislatura y concentrarse en la gestión

Los intendentes "dialoguistas" del PJ reemplazan al massismo como primera referencia y para cercar al kirchnerismo
Los intendentes "dialoguistas" del PJ reemplazan al massismo como primera referencia y para cercar al kirchnerismo Crédito: Santiago Filipuzzi
Marcelo Veneranda
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25 de febrero de 2018  

Con números favorables en Diputados y más que holgados en el Senado, la Legislatura bonaerense se ofrece este año para María Eugenia Vidal como un campo abierto para encarar cualquier reforma. Sin embargo, la gobernadora bonaerense trazó una directiva clara a sus legisladores: no quiere conflictos ni discusiones que la distraigan de la gestión durante 2018. Cree que de los resultados que se consigan este año dependerá buena parte de la suerte electoral de 2019.

Con ese rumbo marcado, en los próximos días se terminarán de definir las negociaciones por el reparto de comisiones y cargos parlamentarios y, con ellos, quedarán en evidencia los aliados elegidos para sostener esa "paz" legislativa.

La primera referencia para Cambiemos serán "los intendentes", como llaman en La Plata a los diputados y senadores del bloque PJ Unidad y Renovación. Se trata de los legisladores que, con más o menos kirchnerismo en sangre, se mantuvieron por fuera de la bancada de Unidad Ciudadana y se mueven en tándem con las nuevas autoridades del PJ bonaerense, Gustavo Menéndez (Merlo) y Fernando Gray (Esteban Echeverría), aunque el interlocutor más frecuente con Vidal y su jefe de Gabinete, Federico Salvai, es Martín Insaurralde (Lomas de Zamora).

El massismo, socio activo para la gobernabilidad en 2016 y parte de 2017, pasará a un segundo plano. En parte, porque su representación legislativa cayó tras las elecciones del año pasado. Pero, sobre todo, por el quiebre de la relación en algunas votaciones claves de 2017, como la adhesión a la ley de ART. Vidal y Sergio Massa aún no definieron el tipo de relación que mantendrán este año.

En el Senado provincial, Cambiemos cuenta con 29 de las 46 bancas. Es decir, tiene quorum y mayoría propios y necesita el apoyo de solamente dos opositores para alcanzar los dos tercios. Tiene varias opciones: el massismo cuenta con dos senadores y el PJ Unidad y Renovación, con cuatro. El kirchnerismo "duro", por su parte, tiene once senadores.

En Diputados, Cambiemos cuenta con 44 de las 92 bancas. Necesita tres votos más para lograr el quorum y la mayoría. Para los dos tercios, deberá convencer a 17 opositores. El oficialismo descarta a los 23 diputados de Unidad Ciudadana como socios potenciales. En cambio, mira con mayores expectativas al bloque PJ Unidad y Renovación (siete miembros); el massista 1País (13), y a Convicción Peronista (2), ligado al Movimiento Evita. Sin descartar a Peronismo Kirchnerista, bancada que reúne a dos camporistas "díscolos": José Ottavis y Rocío Giaccone.

Pese a ese bloque mínimo, Giaccone podría ser una de las sorpresas en el reparto y mantener la presidencia de Legislación General, una de las tres comisiones más importantes de la Cámara, junto a la de Presupuesto y Asuntos Constitucionales. En Cambiemos reconocen la idoneidad y dedicación de la camporista. Tampoco faltan quienes disfrutan con mantener una cuña dentro de la agrupación juvenil kirchnerista.

Fuera de las tres comisiones centrales, Cambiemos buscará retener todas las "ministeriales" (Seguridad, Obras, Salud, Producción, entre otras). El criterio será concederlas a los legisladores más experimentados, con excepción de Matías Ranzini, que presidirá la Comisión de Seguridad a pedido del ministro Cristian Ritondo.

El otro criterio será respetar la proporcionalidad en relación con la cantidad de presidencias que le corresponden a cada bloque. Claro que la letra chica incluye varias salvedades.

La primera, que Cambiemos buscará que el kirchnerismo no maneje ninguna comisión importante.La segunda es que Cambiemos está dispuesto a entregarles a los distintos bloques opositores "dialoguistas" alguna presidencia o vicepresidencia más de las que les corresponden matemáticamente, a cambio de asegurarse la mayoría de votos en todas las comisiones. Y, nuevamente, de que colaboren para mantener a raya al kirchnerismo.

El diputado Maximiliano Abad (UCR), jefe de bloque de Cambiemos, está a cargo de las negociaciones. Esta semana recibirá las peticiones de Unidad Ciudadana. Si las conversaciones llegan a un punto muerto, intervendrá el presidente de la Cámara baja, Manuel Mosca.

La misma lógica impera en el Senado. Roberto Costa (UCR), jefe del bloque oficialista, lleva adelante el punteo con los opositores. El vicegobernador y presidente de la Cámara alta, Daniel Salvador, se reserva para zanjar los conflictos.

Con mayoría nítida, en el Senado no habrá lugar para sorpresas: Cambiemos controlará todas las comisiones que desee. El mayor riesgo, por ahora, pasa por evitar cortocircuitos entre los senadores propios. Presidir comisiones no solo da más visibilidad a los legisladores, también contratos y caja. La preocupación es compartida en Diputados.

Y es que, luego de dos años en franca minoría, Cambiemos debe coordinar ahora las ambiciones y personalidades de 73 legisladores. En La Plata esperan que no sean ellos quienes rompan la "paz" legislativa que les pide Vidal.

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