"Voy a cumplir con mi deber hasta el final"

A las 16, mientras recrudecía la violencia, De la Rúa se negó a dimitir; apenas duró tres horas más
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21 de diciembre de 2001  

El presidente De la Rúa convocó a media tarde de ayer, previo a su renuncia, a un último intento de gran acuerdo nacional al ofrecer un gobierno integrado por el PJ, para lo cual esperaba la respuesta del justicialismo y estaba dispuesto, decía, a tener un gesto de grandeza, que significaba a todas luces la renuncia al cargo.

"Despojado de cualquier interés personal por el cargo que tengo el honor de ocupar, me dirijo a cada dirigente, radical, peronista o de otros partidos, para acordar con el Poder Ejecutivo las reformas políticas que son necesarias", dijo De la Rúa.

Estaba rodeado del jefe del Gabinete, Chrystian Colombo, el canciller, Adalberto Rodríguez Giavarini, el secretario general de la Presidencia, Nicolás Gallo, y el vocero del Gobierno, Juan Pablo Baylac. Si bien escasearon los ministros, el ministro del Interior, Ramón Mestre, desistió de presenciar el discurso, cerca de las 16, en la Sala de Conferencias de la Casa Rosada.

Mestre discrepó con la idea del Presidente de renunciar al cargo, según fuentes oficiales. En cambio, proponía un cambio absoluto del rumbo económico, con devaluación incluida, con un nuevo gabinete. Como De la Rúa denegó el pedido, Mestre tuvo un entredicho y dejó claro que se iría.

De la Rúa, en su discurso, dijo: "Los convoco a este acuerdo, con valentía y patriotismo, para reformar la Constitución, nuestro sistema político, y conseguir la unidad nacional". Y agregó: "Desde luego no me aferraré a situaciones personales, porque yo mismo, como lo hice toda la vida, estoy dispuesto a las máximas actitudes de grandeza, que sean necesarias para el bien de la Patria y la paz de los argentinos".

Aseguró que "una pronta respuesta del justicialismo, sin embargo, es necesaria. No puede seguir el cuadro de violencia en la calle, que arriesga situaciones más peligrosas".

"Voy a cumplir con mi deber hasta el final -dijo-. Quiero proteger el presente y el futuro de los argentinos".

Al referirse al PJ, De la Rúa puso a su disposición, incluso, la discusión sobre una devaluación. "Vienen planteando modificaciones del sistema monetario, vamos a examinarlas en conjunto para proponer al Parlamento, que es quien debe decidir lo que corresponde", dijo el presidente, que luego renunciaría. Esto llamó la atención por su conocida defensa de la convertibilidad, de la que nunca admitió la posibilidad de abandonar.

"Pido a quienes estén en posiciones de violencia, que las depongan. Precisamos que prevalezca la paz entre nosotros; así encontramos el rumbo y el camino", dijo el ex jefe del Estado.

El Presidente aseguró que "hay que insuflar mayor liquidez a la economía frente a los episodios conocidos; hay que trabajar por el equilibrio fiscal y llevar adelante con éxito el canje de la deuda, de lo cual hemos logrado ya una parte sustantiva".

“Sin represión”

  • El ministro del Interior, Ramón Mestre, negó poco antes de abandonar el cargo que hubiera existido represión policial en los disturbios frente a la Casa Rosada y frente al Congreso, pese a la elevada cantidad de muertos. “No hay ninguna orden de represión. Es la función que cumplen las fuerzas de seguridad cuando hay estado de sitio. Tienen que actuar”, dijo Mestre a La Nacion. Explicó que cuando rige esa restricción la Policía Federal, la Gendarmería y la Prefectura “tienen el deber de detener a todos aquellos que circulan y que son sospechosos de amenazar el orden, porque para eso es el estado de sitio”.
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