Vuelve un todoterreno menemista

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26 de diciembre de 2001  

Hugo Franco, que acaba de incorporarse al Gobierno como secretario de Asuntos Militares, integró hasta 1999 la lista de funcionarios más polémicos de la gestión de Carlos Menem.

Su regreso al poder llega gracias al ministro de Relaciones Exteriores (e interino en Defensa), José María Vernet, su amigo personal desde 1983. Este lo conectó con el gremialismo en los años de la vuelta a la democracia y de allí que Lorenzo Miguel no objetó su designación, en la primera semana de gobierno de Menem (julio de 1989) como interventor de la siderúrgica estatal Somisa.

En ese momento era apoderado de la diócesis cordobesa en épocas de monseñor Raúl Primatesta.

Dejaría ese puesto tiempo después, poco antes de la privatización de la firma. Sin embargo, siguió conectado con el oficialismo. En 1993 asumió como subsecretario de Seguridad del Ministerio del Interior. Tras el atentado contra la AMIA, en 1994, su cabeza rodó rápidamente.

Volvió en 1995 como titular de Migraciones, cuando Carlos Corach se convirtió en ministro del Interior. Desde ese lugar, donde estuvo hasta 1999, impulsó una polémica ley de migraciones, calificada por toda la oposición como xenófoba, que quedó de lado en medio de un escándalo.

También se lo ha acusado de idear una licitación poco transparente de la impresión de los DNI. En aquel entonces, el ex ministro Domingo Cavallo lo acusó de intentar favorecer a la empresa Ciccone Calcográfica, vinculada con el empresario telepostal Alfredo Yabrán. Franco no negó que conocía a Yabrán, aunque sí querelló a Cavallo por sus acusaciones.

Más tarde participó del otorgamiento de esa licitación a la empresa Siemens. Un contrato que luego suspendió el gobierno de la Alianza.

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