Washington Post: la Argentina “sueña con la normalidad”

Según un artículo del diario norteamericano, nuestro país debe abandonar el proteccionismo y debe trabajar junto al FMI para retomar el camino del crecimiento
Según un artículo del diario norteamericano, nuestro país debe abandonar el proteccionismo y debe trabajar junto al FMI para retomar el camino del crecimiento
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22 de enero de 2002  • 16:55

The Washington Post analizó hoy en un artículo del periodista Jackson Diel que nuestro país debe dejar las políticas populistas que se impusieron por más de medio siglo. El cronista, que fue corresponsal en Buenos Aires en la década del 80, describe las últimas medidas implementadas por la gestión de Eduardo Duhalde.

A continuación los párrafos más importantes:

“Queremos un país normal, un país como cualquier otro, con políticas normales, negocios normales y periodistas normales”, dijo Duhalde en una conferencia de prensa la semana última. Para un presidente argentino es una declaración extraordinaria, teniendo en cuenta que algunos gobiernos en Latinoamérica se han imaginado usualmente como los únicos que tienen la receta adecuada para llevar un país a la grandeza.

De hecho, el mismo Duhalde es propenso a ese tipo de discurso. Banqueros y funcionarios de la administración Bush se espantaron de la insistencia del jefe del Estado argentino en decir que el modelo de libre comercio implementado en los últimos diez años está agotado y se debe reemplazar por un “nuevo esquema”, que tenga como el eje central la protección de la industria local.

La retórica utilizada por Duhalde suena como la que usó su aliado Raúl Alfonsín, quien 15 años atrás llevó a la Argentina a una hiperinflación argumentando que sabía manejar mejor la economía que el Fondo Monetario Internacional y el departamento del Tesoro de los Estados Unidos.

La debilidad más crítica fue, entonces y ahora, la ausencia de líderes políticos con una visión clara y sensata de cómo modernizar un país que se paró económicamente por más de media centuria.

Como corresponsal en Buenos Aires durante la década del 80, me sorprendió lo poco que sabían los políticos de cómo funcionaba la economía global. Las políticas de los dos partidos más importantes, radicales y peronistas, nunca fueron actualizadas desde 1950: ideas nacionalistas convencieron a los dirigentes que podían engañar al FMI.

Los pasos iniciales del plan de Duhalde, un insostenible cambio dual -combinado con el esfuerzo de desviar el costo de la devaluación a los bancos internacionales-, insinúa que el curso seguido por el Gobierno es el de las políticas populistas de la década del ’50.

Sin embargo, Duhalde sabe -según ha declarado- que la Argentina no puede retornar al viejo proteccionismo, que tiene que encontrar un lugar en la economía global, y debe ayudar al FMI y a los bancos para atraer nuevos capitales internacionales

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