Aspectos que juegan en contra

Por Adriana B. Anzillotti De la Redacción de LA NACION
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19 de diciembre de 2009  

Más dudas que certezas acerca de la evolución de los meses que vienen. El escepticismo se mantiene, porque aunque muchos países desarrollados dicen que lo peor de la crisis internacional ya pasó, por aquí la solución de los problemas económicos no está a la vista.

Y aunque la opinión de los protagonistas del sector no es unánime con relación a lo que sucedió en este último semestre, todos coinciden en que la gente que cuenta con ahorros -y hasta los que pueden tomar algunos de los créditos inalcanzables para una franja muy amplia de la población- se aferra a los ladrillos. Es una de las inversiones más seguras y esto parece una frase hecha, pero es una verdad contundente e irrefutable.

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Desde luego hay datos claros en el segmento residencial que no son muy auspiciosos: en los once meses de 2009 se escrituraron un 38,4% menos de viviendas que en el mismo período de 2008, pero con valores algo más altos, alrededor de un 1,7% en promedio, dato que aportó un operador del mercado.

Hay otros aspectos negativos que preocupan, como la inflación, de la que poco se habla o se oculta, pero que se palpa inexorablemente en el día a día. No hacen falta porcentajes sesudos para darse cuenta cómo pierde valor el dinero, a la vez que aumentan los servicios, la nafta, las expensas. Acerca de los gastos mensuales que deben afrontar los consorcistas, bien conviene tener en claro cuando se busca una nueva vivienda cuál es la erogación mensual de la unidad elegida. Para el comprador es una luz amarilla antes de dar el sí o de enamorarse de la propiedad; para el vendedor, si los montos son altos suele ser un inconveniente que pesa en contra y puede retardar notablemente la venta.

Todo indica que los valores no sólo se mantuvieron, sino que además se registró un alza leve según los barrios y el tipo de unidad.

Si este mismo escenario se repite, con falta de seguridad jurídica y de reglas que no son estables y que, por lo tanto, no alientan nuevas construcciones, cabe preguntarse qué ocurrirá con los precios, en particular cuando la oferta de lo nuevo se absorba y queden cada vez menos unidades para elegir.

Está claro que hay demasiados aspectos negativos que hay que revertir para generar un mercado más fluido. Desde luego que estas decisiones están al margen de los buenos deseos del sector.

Y... ¡Feliz Navidad!

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