Compromiso a largo plazo y sin fisuras

Adriana Anzillotti
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22 de octubre de 2011  

Los comicios de mañana -seguramente sin sorpresas y de los que tanto se habló durante todo este año- darán lugar a una nueva gestión a nivel nacional. Entre tantos temas para debatir de la política del país hay uno de interés en particular para reflejar en las páginas de este suplemento y que en esta edición cuenta con las opiniones de empresarios y dirigentes del sector acerca de lo que se considera la gran asignatura pendiente como es la vivienda. Un tema que quedó sin solución a través de las décadas y en contextos económicos oscilantes y críticos.

Sin embargo, un buen momento para el crédito hipotecario -con gran beneficio para una amplia franja de la clase media- fue el que se implementó durante la década del 90 gracias a la convertibilidad, período por cierto efímero, pero que permitió en esos años una gran expansión del sector inmobiliario y entusiasmo de la demanda. Parte de ese target estaba integrado por parejas jóvenes o de gente sola que pudieron alcanzar el sueño del techo propio.

Es verdad que esa gran asignatura debería ser parte de una política de estado también para encarar la vivienda social, acercando a la gente de escasos recursos, el acceso a una casa sencilla, pero digna.

Claro que para implementar esas decisiones hacen falta inversores o instituciones capacitadas con importantes flujos de dinero, que obviamente requieren intereses a cambio de colocar en riesgo sus capitales. Y desde luego aplicarlos en lo posible en períodos de estabilidad o al menos previsibles, en mercados con reglas claras que permanecen a través del tiempo.

Nadie que forme parte de este sector ignora lo difícil que es poner en marcha medidas que permitan -aunque sea de manera gradual, pero sostenida- modificar el déficit habitacional no sólo en Buenos Aires, sino en todo el país. Y menos aún si a nivel internacional, las grandes crisis golpean y generan un indeseado y a la vez inevitable efecto dominó en la gran aldea globalizada.

Aun así, seguramente es posible encontrar soluciones con el aporte del sector privado y del público, implementando medidas estudiadas minuciosamente por profesionales capacitados y concebidas a largo plazo.

Decisiones de los dirigentes que exigen un compromiso serio y sin fisuras de esta gran deuda con la sociedad. ¿Será posible?

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