Escenario poco alentador

Por Néstor Walenten Para LA NACION
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26 de diciembre de 2009  

Con las primeras luces de 2009 y ante un escenario poco alentador, habida cuenta de la crisis financiera internacional, la que indudablemente repercutía en nuestra economía, insistíamos en la necesidad de buscar en la crisis una oportunidad.

La posibilidad que ofrecía el mercado inmobiliario ante el deterioro del sistema financiero internacional, la derogación de los fondos de jubilación y pensión administrados por las AFJP, y el régimen de exteriorización de capitales, comúnmente denominado blanqueo, todo era una inmejorable oportunidad para que el sector inmobiliario no se viera afectado por dicha crisis y a su vez, el pequeño o gran inversor encontrara en el ladrillo el mejor resguardo de valor, hoy, mañana y siempre.

Lamentablemente las señales políticas emanadas desde el Gobierno no favorecían la decisión de la inversión inmobiliaria.

El adelantamiento de la fecha de las elecciones, las candidaturas testimoniales, la permanente confrontación con un sector tan dinamizador de la economía como es el campo, no ofrecieron la tranquilidad necesaria para la toma de decisión de la inversión inmobiliaria. Esto provocó que en la comparación del primer semestre del año con igual período de 2008, la caída en la actividad rondará el 40 por ciento.

Transcurrido dicho semestre, con el resultado de las elecciones conocido, pareció que el mercado despertó del largo sueño y comenzaron las consultas, las búsquedas de terrenos para construir, las visitas a las guardias de los inmuebles en oferta, y mes tras mes hemos sido testigos del sostenido ritmo que ha manifestado el mercado. Esto refrendado por las estadísticas que nos brinda mensualmente el Colegio de Escribanos, tanto de la Ciudad de Buenos Aires como el de la Provincia de Buenos Aires y el Registro de la Propiedad Inmueble de la Ciudad de Buenos Aires, que nos sirve de barómetro aproximado de la actividad en el resto del país.

Así llegamos al final de 2009 con una sostenida actividad, que presagia para 2010 mejores horizontes, habida cuenta de una incipiente oferta de créditos hipotecarios de la banca comercial, impensada hace un año, una mejora sensible en la actividad agropecuaria y en la industrial, que requerirá mayor ocupación de mano de obra, entre otros, motivos todos que nos llevan a ser optimistas de cara al futuro inmediato.

Que así sea.

El autor es presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina

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