Altos de Tinogasta desembarcó en Europa

Presentó oficialmente su modelo de agronegocios a los miembros de la Food Agriculture Organization, en la preapertura del Wine Italy 2012
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20 de febrero de 2012  

Placer y negocios van de la mano. Ese es el leitmotiv de Altos de Tinogasta, finca en un lugar de incomparable belleza, al pie de la cordillera de los Andes en la provincia de Catamarca. Es un emprendimiento agroindustrial pensado para los amantes del savoir vivre, que buscan buenos negocios y placeres gourmet.

Es la puerta al mundo para quienes deseen ser propietarios de parcelas de viñedos y olivares, producir un vino de alta gama con una cava controlada y aceite de oliva extra virgen.

Con el concepto de Real State Productivo, Altos de Tinogasta brinda seguridad a las inversiones en tierras, combinado con las altas tasas de rendimiento que arrojan este tipo de modelos productivos agroindustriales.

La buena nueva es el desembarco en el extranjero en un circuito que comenzó en Roma donde presentó oficialmente su modelo de agronegocios a miembros de la Food Agriculture Organization (FAO), en el marco de la preapertura del Wine Italy 2012. Cada vez son más los inversores europeos que se interesan en el mercado vitivinícola argentino.

Siguiendo la tendencia actual de vitivinicultura en altura, "esta finca se encuentra a 1300 metros sobre el nivel del mar, en una zona con gran amplitud térmica y alta insolación, características determinantes para asegurar el rinde y la calidad de los vinos", comentó el gerente comercial Diego Torrea.

Las parcelas se encuentran actualmente plantadas con diferentes cepajes. "Cada fracción mínima de 2500 m2 permite producir aproximadamente 2000 botellas por año por parcela, cuyo producto final pertenece a cada propietario que puede elegir entre gozar de las utilidades o disponer de él. La rentabilidad anual, fruto de la comercialización, se distribuye en forma proporcional entre todos los propietarios que aportan su cosecha", dijo Fernando Frisicaro, especializado en viñas. "Es un refugio de valor, ya que la tierra se escritura a nombre de quien la compra con un capital activo en crecimiento, cuyas plantaciones adquieren mayor valor con el paso del tiempo. La vida útil de viñedos y olivares es mayor a los 100 años", afirmó Horacio Fernández Méndez, director técnico del proyecto.El parque industrial incluye la bodega y la planta de aceite de oliva, en una superficie total de 3000 m2, con una inversión de 300.000 dólares para la compra de maquinarias de última generación. El espacio fabril de 1000 m2 aproximadamente sumó otros 200.000 dólares estimativamente destinados a la obra civil.

Las condiciones climáticas y la ubicación geográfica permiten la producción orgánica sin uso de pesticidas y fertilizantes artificiales. La extracción de agua de montaña se logra con pozos a 200 o 240 metros de profundidad, lo que posibilita el riego controlado por microgoteo. De esta manera no hay desperdicio de agua y la planta recibe los nutrientes necesarios para crecer.

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