Horizontes verdes, un futuro cercano

El cuidado ambiental, una prioridad actual; ejemplos de cómo se avanza en el ámbito del Real Estate
Danilo Antoniazzi
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28 de enero de 2013  

En tiempos aciagos, parece nacer una gran cantidad de soluciones que auguran un futuro más venturoso y una alentadora alternativa frente a los cambiantes escenarios económicos. Muchas llegan con la intención de brindar una respuesta a la caída de la actividad inmobiliaria, producto de una diversidad de razones de diferente complejidad, tanto de carácter endógeno como exógeno.

No obstante, en demanda de nuevas oportunidades de contribución al auxilio profesional del sector, la aplicación de los principios de la sustentabilidad en los desarrollos inmobiliarios genera una pluralidad de herramientas que convergen en una ocasión de progreso. Actualmente, la sustentabilidad ha dejado de ser una opción voluntaria para convertirse en una obligación, hasta con alcances morales, si consideramos que el cuidado de los recursos naturales y los servicios de la tierra serán condición prioritaria en un futuro próximo. Dentro del extenso universo de causalidades que fomentan el cambio climático, el Real Estate ocupa un lugar destacado entre los factores que contribuyen al deterioro del medio ambiente, producto de las emisiones de CO2 .

La generación de energía, el transporte y el tratamiento de residuos, entre otros, se señalan como las razones cardinales del aumento de la temperatura ambiente, sin considerar que la activa gestión del stock construido en las grandes ciudades importa el 50% de las emisiones de dióxido de carbono que se liberan a la atmósfera, el 50% de los consumos de agua y el 50% de los consumos de energía, señalando que en casos en que éstos sean tomados de punta a punta, desde la extracción y explotación hasta su disposición final, exceden con creces el 70% de las necesidades energéticas.

La sucesión de eventos climáticos más extremos, en lapsos más breves, que afectan a todos por igual, pero impactan de manera más temible en aquellas poblaciones de menores recursos, actúan como llamamiento suficiente a la modificación de nuestros hábitos de consumo respecto al cuidado ambiental. La repetida sucesión de infructuosos cónclaves internacionales, enmarcados en grandilocuentes rótulos y anuncios difícilmente verosímiles, hasta para los más encumbrados entusiastas en la materia, sólo ha contribuido en revalidar la falta de un compromiso real en la asunción de un cambio de paradigma. Esto nos obliga a valorar, que los bienes naturales por nosotros explotados en el presente nos han sido legados en "comodato" y, que mínimamente los deberemos devolver en las mismas condiciones que nos fueron entregados. Desde un enfoque pragmático y como resultado de un análisis perfecto de las posibilidades que ofrecen los mercados globales y, en especial de aquellos más adelantados, en los últimos tiempos la construcción sustentable motorizó la demanda, en forma constante y sostenida, de insumos y materiales. Tanto es así, que según datos de la consultora Mc Graw Hill Construccion-Green Building Retrofit & Renovation, las proyecciones a 2014 en gastos relacionados con los edificios verdes alcanzarán un máximo de US$ 15 billones, frente a los US$ 3,1 billones de 2010.

Los proveedores del sector, de la mano de las nuevas construcciones como de aquellas ya existentes, impulsan la cadena productiva, y encuentran una ocurrencia lucrativa en esta creciente tendencia arquitectónica. Esta nueva corriente, de extendida aplicación en los países industrializados, se materializa en la forma de la refuncionalización, producto de llevar a estándares sustentables los edificios construidos en tiempos pasados, mediante la aplicación de distintas soluciones basadas en una economía de recursos. Por su parte, en una continua búsqueda de mejora profesional, el mercado local vigoriza la oferta de distintas herramientas de capacitación con el objeto de incrementar el flujo de conocimientos y, de esta manera, fomentar la aplicación conceptual de los principios de la sustentabilidad, con incumbencias a todos los órdenes de la vida. De la misma manera y acompañando la dinámica de los mercados, los proveedores del sector desarrollan nuevas tecnologías e innovadores productos que acompañan el crecimiento y las mayores demandas en relación con el ahorro energético, el cuidado del agua y el confort y calidad interior de los espacios de trabajo, como respuestas a las necesidades proyectuales de un futuro cercano.

El nuevo horizonte verde presenta un beneficio excepcional para todas aquellas compañías que hagan de su trabajo en acciones de responsabilidad social empresaria (RSE) un ideal de crecimiento, oportunidad e inclusión, basados en el respeto por la vida misma.

Casos testigos

El emblemático Empire Estate Building inició hace unos años un trabajo arquitectónico con el objetivo de reducir los consumos energéticos en un 38%, para ello se invirtió en refuncionalización una cifra cercana a los US$ 13,2 millones. La amortización del desembolso se cumpliría en tan sólo tres años, dado que los ahorros serían de US$ 4,4 millones anuales. Entre las soluciones que se aplicaron se renovaron 6514 ventanas, por cerramientos estancos de doble vidriado con cámara de gas y una película reflectiva. Se reutilizaron el 95% de los vidrios existentes y los cambios se realizaron en obra, o sea, se armó un taller "in situ" para evitar la contaminación generada al transportarlos a otro lugar. Se aislaron los nichos que contienen los 6514 radiadores de la calefacción, para evitar pérdidas de calor hacia el exterior. Se mejoró el ingreso de la luz natural, con el fin de reducir el consumo de energía. Se renovaron los controles de la ventilación y aire acondicionado, por sistemas individuales, buscando menores consumos energéticos.

Otro caso digno de mencionar es el edificio certificado LEED-Platino más alto del mundo, el Taipei 101 de la ciudad de Taiwán, con ahorros en el consumo energético del orden de los US$ 700.000 anuales.

En el mercado local podemos citar al edificio Barracas Central del Banco HSBC, en Parque Lezama, y la refuncionalización que está llevando adelante Raghsa en los edificios Plaza San Martín y 344 San Martín.

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