La construcción sustentable más allá de la certificación

BedZED es un proyecto icónico ubicado en Londres
BedZED es un proyecto icónico ubicado en Londres
La expectativa es que los proyectos impulsados por el blanqueo se ejecuten basándose en los pilares del desarrollo sostenible: el social, el medio ambiental y el económico
Danilo Antoniazzi
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6 de marzo de 2017  

En los últimos tiempos hemos sido testigos de un importante avance en la temática de la construcción sustentable. De este modo, a raíz de la adopción de sus principios, se estima que para fines del 2017 la Argentina contará con más de 530.000 m2 de proyectos de oficinas certificados, incluyendo tanto aquellos que ya tienen su oblea, que así lo acredita, como los nuevos que ingresaran al mercado en un futuro cercano.

Si bien medio millón de metros cuadrados puedan parecer un número por demás importante, estos se concentran en un puñado de proyectos de media y gran escala de desarrolladores que han visto, en este tipo de construcciones, una enorme oportunidad. El premio por llevar adelante tamaño desafío, se manifiesta en edificios con grandes superficies pre alquiladas, una menor vacancia, mejor performance en los valores de alquiler y en un menor tiempo de amortización de la inversión.

La contra cara de tan arriesgada jugada, radica en la dicotomía de elegir entre el cielo y el infierno y que se ilustra en la determinación de invertir una mayor cantidad de dinero en el start up del proyecto. Esto siempre dependiendo del nivel de la calidad constructiva que se quiera entregar, dado que si el delivery será de un edifico con altos estándares, el gap será menor o casi inexistente y la ecuación costo-benéfico por demás interesante.

A comienzos de los años noventa, se presenta en Inglaterra el primer método de certificación sustentable llamado BREEAM, que oficio como guía para que otros países industrializados trabajaran en sus versiones locales de acuerdo a las distintas zonas bioclimáticas y necesidades propias de cada región.

Por otra parte, y aprovechando el sostenido crecimiento del mercado y la progresiva demanda de proyectos construidos bajo parámetros sustentables, los gurúes del marketing percibieron una excelente oportunidad para publicitar las bondades de este tipo de desarrollos. De esta manera, lograron potenciar las ventas aplicando todo tipo de adjetivos calificativos relacionados con el medio ambiente, la ecología, el cuidado de los recursos naturales y el color verde, como argumento incuestionable para la captación de un nuevo tipo de cliente, tanto privado como corporativo.

Ahora bien, todo esta publicidad que aprovecha sin fundamentos reales los beneficios de una arquitectura responsable, ha generado una verdadera confusión y ha reducido el debate a una simple máxima promocional que dice “que una construcción es sustentable, si está certificada”. Nada más alejado de la realidad, a través del tiempo, los distintos métodos de certificación internacionales han contribuido a generar un marco de referencia y, en la actualidad, están siendo usados para transitar el camino del voluntarismo a la obligatoriedad, mediante la aplicación de distintas leyes y normativas que ya se incluyen en los códigos de edificación.

En una escala de prioridades, es más importante el diseño poniendo el foco en la eficiencia energética, en el confort y salud de los ocupantes, en la reducción del consumo de agua y de la generación de residuos, que el desvelo por una certificación. Como prueba de lo mencionado, podemos citar dos proyectos icónicos de la ciudad de Londres, en los que no priorizó la certificación: uno se encuentra en Sutton, a 45´de Victoria Station, llamado BedZED y el otro, 30 St. Mary Axe, proyecto del arquitecto Norman Foster, ubicado en el corazón financiero londinense, que reducen el consumo de recursos y emisiones de CO2 en al menos un 50%.

Sería oportuno, y en virtud que una buena parte de los fondos del blanqueo de capitales se destinará a proyectos inmobiliarios, que estos se ejecuten aplicando los principios de la construcción sustentable desde la génesis misma del diseño, y basándose en los tres pilares fundacionales del desarrollo sostenible: lo social, lo medio ambiental y lo económico.

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