
Reconstruyen un clásico de la vida porteña, en Rivadavia y Rincón; se respeta la fachada
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¡Café de los angelitos!/ ¡Bar de Gabino y Cazón!/ Yo te alegré con mis gritos/ en los tiempos de Carlitos/ por Rivadavia y Rincón.
Así escribió, a mediados de los años 40, Cátulo Castillo con música de José Razzano, en homenaje a un lugar tradicional de Buenos Aires, que evoca los fantasmas de una época que ahora está por regresar a la vida porteña.
Desde que la firma Rivacon adquirió el predio en 2000, se iniciaron las tareas de reconstrucción del deteriorado local, en la esquina de la avenida Rivadavia y Rincón, en Balvanera, muy cerca del Centro.
Como tantos otros clásicos de esta misteriosa Buenos Aires, será un sitio que invitará a rescatar entrañables imágenes de los ajados pliegues de la memoria. La reapertura está prevista para el año próximo.
Rafael Pereira Aragón, Alfredo Piñera y Benjamín Cuadra son los socios de la empresa encargada de la reconstrucción. Pereira Aragón, con experiencia previa en la reapertura de Las Violetas (Rivadavia y Medrano, Almagro), comentó: "Buscamos lugares que forman parte del patrimonio histórico de la ciudad para reciclarlos e imprimirles un toque de renovación. La idea es hacer un proyecto rentable y, a la vez, con el valor agregado que implica la recuperación de un sitio simbólico para la gente".
Piñera, que dedica más tiempo al tema gastronómico del renovado establecimiento, comenta: "Café de los Angelitos es un clásico porteño y estamos convencidos de que su reapertura motivará que el público se acerque para compartir un buen café y disfrutar de la renovada propuesta, que incluye novedades en materia de espectáculos, lo que ha generado mucha expectativa".
En su momento, la inversión fue de 500.000 dólares, cuando aún existía la paridad del 1 a 1. El estudio Falcón está a cargo del proyecto y la dirección de los trabajos. Se calcula que para concretar la terminación con todos los detalles incluidos se invertirán entre 700.000 y 1.000.000 de pesos. Por ahora se levantaron las paredes perimetrales y restan concluir todos los interiores.
Germán Grosse, uno de los arquitectos del estudio, hace su aporte: "La reconstrucción del edificio, luego de su demolición total, busca preservar las características originales con un estilo remozado, sin cambiar demasiado los planos originales".
Del viejo edificio, que era de adobe, fue muy poco lo que pudo conservarse. Estaba muy deteriorado y hubo que derribarlo por completo, incluso una tormenta derrumbó una parte a mediados de los años 90.
Aquí y ahora
El lugar contaba con 600 metros cuadrados, pero se agregaron 900 que incluyen la parte inferior y la superior del local, que totaliza una superficie de 1500 metros cuadrados. "En la primera --cuenta Piñera-- se instalaría el café propiamente dicho, con una barra que estará unida al salón comedor. Incluso servirá para una ocasional pista de baile o, por el contrario, se realizarán espectáculos de tango."
Por su parte, Grosse es contundente: "Sobre la barra se instalará un palco para músicos solistas, justamente en el sitio donde en el antiguo café funcionaba una vitrolera. Los shows de tango se realizarán en el escenario central, que será equipado con proyector de películas y transmisión de TV y radio".
En el subsuelo (otro de los sectores que se agregó) se presentan varias alternativas. Una consiste en crear un museo del tango, donde se exhibirán objetos del antiguo café, previa y necesaria restauración.
"Queremos que este lugar se convierta en uno de los más concurridos por porteños y turistas, que van en busca de lugares típicos. También contamos con el aporte de la Asociación Amigos del Café de los Angelitos y sus integrantes, que están ansiosos por la reapertura. Nos apoyan en esta iniciativa funcionarios del Gobierno de la Ciudad, que se acercaron con inquietudes y propuestas."
Añade Pereira Aragón que la entidad oficial impulsa también el reciclado de otros cafés o confiterías que han sido parte de la vida porteña de otras épocas, como La Ideal, 36 Billares, La Puerto Rico y Oviedo, entre otros.
Y no duda en agradecer la participación de Silvia Fajre, Mónica Guariglio y Lidia González, que dependen de distintas áreas del gobierno, decididas a trabajar en la recuperación del patrimonio arquitectónico.
La intención es inaugurar El Café de los Angelitos antes de julio próximo. "Si aparecen nuevas propuestas no dudaremos en asociarnos con inversores y desarrollarlas", concluyó Piñera.





