Se amplía la producción de materiales fabricados a partir de la basura

Una cooperativa avanza en la elaboración de ecoladrillos, bloques que se realizan con la reutilización de desechos de telgopor
Una cooperativa avanza en la elaboración de ecoladrillos, bloques que se realizan con la reutilización de desechos de telgopor
Leandro Murciego
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8 de junio de 2019  

Las construcciones amigables día a día suman nuevas y originales alternativas que amplían el abanico de propuestas, estas van desde sistemas de recolección de agua de lluvia, pasando por los paneles solares y hasta materiales realizados con elementos reciclados. Una de las nuevas propuestas con que cuenta el mercado inmobiliario son los ecoladrillos de telgopor, una alternativa sustentables que permite la reutilización de un material de difícil trazabilidad y que en muchos casos genera una gran contaminación.

El ecoladrillo de telgopor está desarrollado y producido por la cooperativa Reciclando Conciencia, que opera la planta de transferencia donde se trabajan residuos preclasificados de Pinamar y otros balnearios de la Costa, junto con el Centro Experimental de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU), perteneciente a la UBA. "Para la producción del ladrillo, el telgopor primero se muele, luego se mezcla con cemento y aditivo y, finalmente, se coloca en moldes. Estos ladrillos son un 40 por ciento más livianos que los convencionales, contando a su vez con una alta aislación térmica y acústica, lo que los convierte en un material muy eficiente para la optimización de energía", cuenta Carlos Méndez, presidente de la cooperativa.

Parte de la producción de los ecobloques será destinada a la ampliación del área productiva de la cooperativa, mientras que, en una segunda etapa se utilizarán para la construcción de las viviendas de algunos de sus integrantes.

El proyecto para la creación de estos nuevos ecobloques comenzó hace cinco meses, cuando Reciclando Conciencia selló un acuerdo con el arquitecto Carlos Levingston, quien lidera el Centro Experimental (CEP) de la UBA. En este proceso la FADU aportó los planos de las máquinas trituradoras de telgopor y la capacitación para el desarrollo del prototipo del bloque.

El telgopor tiene la particularidad de que se genera en grandes volúmenes y posee un alto poder de contaminación en basurales, dado que es uno de los materiales que está más cerca del estado líquido (caso petróleo). "Este producto no tiene un circuito comercial sostenible, por lo que su tratamiento -ya sea por las distancias o por los kilogramos transportados- es costoso. A nosotros el material nos llega a través de cien centros de acopio (islas ambientales) situados en calles centrales e instituciones educativas y publicas en Pinamar, Valeria del Mar, Cariló y Ostende, que reciben residuos previamente separados por los vecinos", afirma Méndez.

Actualmente la cooperativa está desarrollando la industrialización del producto y se espera que en breve se puedan producir de 100 a 500 unidades diarias, siempre dependiendo de los volúmenes que se puedan recuperar.

Otro producto que nace del reciclaje y que se utiliza en la construcción son las piedras plásticas, que se presentan como un reemplazo más económico y sencillo que la leca, un cerámico árido y ligero que se utiliza en la mayoría de las obras de nuestro país. Este elemento ideado por la firma Arqlite es una pieza liviana, que pesa tan solo un tercio de un canto rodado y aísla térmica y acústicamente hasta 10 veces más que las alternativas tradicionales.

Estas piedras plásticas tienen tres usos básicos. "El primero, el hormigón: Cuanto más se reemplaza la piedra común por la nuestra, más liviano y eficiente se vuelve. Un detalle importante es que se utiliza para hormigones no estructurales como paredes internas, contrapisos y premoldeado. El segundo, como relleno para drenaje de humedad en vialidad o en canchas de golf, por ejemplo. Finalmente, para proyectos de paisajismo a distintas escalas", comenta Sebastián Sajoux, uno de los socios de Arqlite.

La materia prima que les permite producir esa cantidad de piedras es el plástico no reciclable y llega desde grandes compañías que les acercan sus desechos limpios de producción. "Es decir, se trata de residuos de preconsumo y limpios", aclara Sajoux. Además, comenzaron conversaciones con el Gobierno de la Ciudad para tomar el rechazo de post consumo.

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