Tendencia y compromiso

En la región, Brasil, México y Chile marcan el paso y demuestran que este concepto puede ser parte de toda la gestión de activos existentes y nuevos emprendimientos
Eduardo Spósito
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21 de diciembre de 2013  

La sustentabilidad ha dejado de ser un valor agregado. En la actualidad no se concibe ningún proyecto en el mundo –público o privado– sin tenerla como premisa. En la Argentina se está consolidando una tendencia: muchos formadores de opinión y referentes del mercado de la construcción se han involucrado en proyectos de calidad y han logrado comprender y aplicar los elementos ambientales, económicos y sociales que resultan indispensables para que una obra sea sustentable. Sin embargo, en la región, nuestro país no lidera este tema. Países como Brasil, México y Chile marcan el paso y demuestran que el concepto de sustentabilidad puede, y en forma exitosa, ser parte de toda la gestión de activos existentes y nuevos proyectos.

Todavía nos resta un largo camino para lograr que quienes compran y venden propiedades otorguen valor a la sustentabilidad, pero se ha avanzado mucho y es cierto que hoy se valoran más la consideración de los aspectos sustentables en la selección del sitio de un proyecto, la reducción de los consumos de energía y agua, la calidad del aire interior en los edificios y en la definición del tipo de materiales con los que se construye.

Los mercados más avanzados en el manejo de este tipo de conceptos ya están enfocados en la reducción de emisiones de carbono, un término mucho más sofisticado y que la población general todavía no termina de comprender, pero que poco a poco se va a ir escuchando más. Debemos estar preparados para ello. La reducción de CO2 está implícita en todas las consideraciones arriba mencionadas. Por ejemplo, en la reducción de emisiones por menos uso del auto al localizar los proyectos en terrenos a los que puede accederse por transporte público, o cuando una eficiente gestión de los residuos permite, a través del reciclado de los mismos, reducir significativamente el volumen de la disposición final. El objetivo final es producir edificios y comunidades carbono neutrales, es decir, en las que el balance entre el consumo y la generación sea cero o negativo. También se está prestando una mayor atención al aspecto social de la sustentabilidad, actualmente el más relegado detrás del ambiental y el económico.

El Green Building Council de Argentina ha logrado en estos últimos años facilitar y promover el diseño, la construcción y la gestión de los edificios teniendo en cuenta conceptos sustentables (una de sus tantas misiones), y ha podido hacerlo gracias a que muchos profesionales y emprendedores entendieron la sustentabilidad como indispensable.

Se trata, en definitiva, de proteger el medio ambiente y mejorar la calidad de vida de la gente que no sólo habita los edificios, sino principalmente las ciudades. El tema debe tratarse a gran escala, ya que el impacto es muchísimo mayor cuando se contemplan los factores que hacen a la mejora de la vida de las poblaciones en conjunto: desarrollar comunidades o barrios sustentables es el objetivo.

Desde el punto de vista del desarrollador, producir edificios de calidad es un desafío que supone equilibrar el negocio con lo que el mercado está dispuesto a pagar. Está comprobado que el valor agregado que da el diferencial sustentable del proyecto tiene un impacto directo en la mejora de la rentabilidad de los negocios. No sólo por la importante diferencia en la calidad de lo que se construye, sino primordialmente por el significativo ahorro que esos proyectos tienen en su costo de operación durante el ciclo de vida. Todo ello, íntimamente relacionado con la posibilidad de vivir mejor.

Una de nuestras grandes deudas pendientes son los edificios existentes. La mayoría está muy lejos de solucionar problemáticas que afectan la calidad de vida de sus habitantes a través de procesos de renovación o retrofit. Es indudable que las ciudades argentinas deben empezar a considerar premios y castigos que hagan que el incorporar conceptos sustentables a los edificios existentes sea una obligación que haya que tener en cuenta a corto plazo. Ciudades como Nueva York lo han hecho y un ejemplo de resultado es que un edifico emblemático como el Empire State está generando un ahorro de 4 millones de dólares al año sólo en costo de energía. Los edificios tienen que ser eficientemente energéticos, los nuevos y los existentes. En un país con una grave crisis energética y de recursos como la Argentina se nos impone una enorme obligación a los que tenemos la posibilidad de formar opinión, de hacer que la sustentabilidad deje de ser definitivamente un tema de otros. Utilizar mejor los recursos y hacerlo responsablemente no es sólo un tema del ciudadano y el usuario, sino también una responsabilidad de gobiernos y empresas.

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