Una mejora en el último semestre

Por Dante Galeazzi Para LA NACION
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26 de diciembre de 2009  

La crisis internacional que tuvo su momento más crítico en septiembre de 2008 con la caída del banco de inversión Lehman Brothers fue un punto de inflexión para la economía mundial, generando incertidumbre en los mercados financieros y en el Real Estate, causada en parte por las hipotecas subprime y los créditos de baja calificación.

Durante gran parte del año, y debido a los embates del colapso en las economías mundiales, países como la Argentina que no presentaban la tan temida burbuja inmobiliaria se vieron afectados. A diferencia de las crisis internacionales de los años 90 que afectaron en forma muy virulenta a las economías emergentes, en esta oportunidad el impacto no fue tan profundo.

Así, los proyectos mantuvieron un buen ratio de ventas y construcción porque el inversor busca retorno, previsibilidad y apreciación de su capital.

Fue un año difícil que mejoró notoriamente en el segundo semestre por el blanqueo de capitales, que permitió una buena inyección económica al segmento, y por el impulso de los créditos hipotecarios. El año 2010 se presenta con un escenario favorable a nivel internacional por las rápidas señales de superación de la crisis. En el ámbito local se le suma un horizonte de dólar estable, con una percepción de dólar quieto y una previsión futura que a un año se ajuste a la suba sólo un 10%; un crecimiento de la actividad económica y probablemente -según la mayoría de los pronósticos-, que el índice de inflación oscile entre el 12 al 15% anual. La suba de los commodities junto a las previsiones de una buena cosecha, la reducción en la fuga de capitales pero, básicamente, la falta de alternativas de inversión vuelven a poner al Real Estate en el centro de atención, como refugio y reserva de valor.

Desde la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos (CEDU) se continuará trabajando fuertemente con todos los actores del sector en forma conjunta, y con las autoridades nacionales y provinciales en el armado de normativas jurídicas y de financiamiento destinadas a generar un clima propicio para la inversión y el acceso a la vivienda.

Para reactivar el mercado inmobiliario es condición sine qua non el trabajo mancomunado permanente entre el sector privado y público para crear un marco regulatorio con reglas claras, que cree confianza y potencie la llegada de los inversores. Ante un contexto de demanda cada vez más sofisticada y exigente, los desarrolladores deben atenderla con proyectos de gran calidad, solidez y que se aprecien con el tiempo.

El autor es presidente de la Cámara Empresaria de Desarrolladores Urbanos de la República Argentina

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