Anestesia sin riesgos

El doctor Chirinos Palacios, del hospital Penna, obtiene excelentes resultados anestesiando mediante la electroestimulación
(0)
18 de agosto de 1999  

Uno de los momentos más difíciles que deben sortearse frente a una cirugía es recibir anestesia. Pese a los adelantos y las garantías de seguridad, prácticamente absolutas, en este campo son muchas las personas que temen ese momento crítico en que son inducidas a dormirse . Además, en ciertos casos existen riesgos -por ejemplo, problemas cardiovasculares- que vuelven más problemático el trance de la anestesia que la intervención misma.

El doctor Luis Chirinos Palacios, jefe de Anestesiología del hospital Penna, un médico peruano formado en la Argentina, con 30 años de experiencia en el tema, conoce bien estas situaciones. Pero durante un viaje de estudio y perfeccionamiento en China pudo familiarizarse con un método novedoso en Occidente, que permite minimizar muchos de los riesgos y molestias -especialmente, posoperatorias- de la anestesia con fármacos químicos. Se trata de la analgesia inducida por electroestimulación, que en su práctica originaria supone la utilización de las milenarias agujas de acupuntura.

El doctor Chirinos Palacios realizó unas 80 intervenciones quirúrgicas con este tipo de anestesia en el hospital Penna: cirugías tiroideas, urológicas, de vesícula biliar, de la pared abdominal, traumatológicas, mamarias y ginecológicas. Desde hace un tiempo, también la aplica en odontología.

En los últimos años se agregaron aportes occidentales. El método combina ahora las agujas orientales con los electrodos colocados con pegamento adhesivo, diseñados por los norteamericanos. A excepción, claro está, de cuando se trabaja en la boca: muchas personas no temen tanto al odontólogo como a las agujas que se utilizan para anestesiar; por eso, en estos casos se usan los amigables electrodos.

La electroestimulación

"Actualmente -dijo el doctor Chirinos Palacios-, está demostrado que mediante electroestimulación pueden inducirse efectos analgésicos similares a los logrados con drogas químicas. A través de electrodos y agujas de acupuntura, desde la superficie del cuerpo se envía una corriente capaz de despertar en el cerebro su capacidad de modulación, que hace que se modifique la secreción de neurotransmisores que controlan el dolor."

El especialista explica que la analgesia cubre entre el 80 y el 100 por ciento de las necesidades del cirujano. "La anestesia tiene tres parámetros: analgesia, sueño y relajación muscular -agrega-. De los tres, el más importante es la analgesia, porque el paciente bien analgesiado evoluciona adecuadamente no sólo en el quirófano, sino en el posoperatorio. En algunos casos, utilizamos también relajantes musculares y sedantes suaves para ayudarlo a dormir."

Los puntos donde se aplican agujas y electrodos son locales, vecinos y a distancia del lugar de la incisión. "Los primeros bloquean el dolor producido por el corte -explica el anestesiólogo-. Los vecinos dan analgesia a zonas más profundas, como tendones y músculos; los distantes actúan en el nivel de la médula espinal y el cerebro."

El método permite la analgesia unos 20 minutos luego de aplicar agujas y electrodos, y la mantiene alrededor de una hora y media después de la cirugía. Para el doctor Chirinos Palacios, es habitual ver a sus pacientes entrar y salir caminando del quirófano. No se les restringen líquidos o alimentos ni tampoco la medicación habitual. El año próximo, el especialista comenzará a formar anestesistas. Su objetivo es que el método sea una opción para todas las personas frente a una cirugía, tengan o no riesgo anestésico. "Es un granito de arena -reflexiona el médico- para devolver a la Argentina algo de lo mucho que recibí en esta tierra."

¿Me va a operar, doctor?

-¿Y, doctor? ¿Me va a operar?

-Pero querida señora... ya está operada.

Cristina, una fornida italiana de Potenza, de 74 años, que lleva más de 50 viviendo en la Argentina, no podía creerlo: los cirujanos del hospital Penna acababan de extirparle un nódulo mamario y toda la cadena ganglionar y ella ni se había enterado. ¿Buena la anestesia? Evidentemente, sí: una combinación de electrodos y agujas de acupuntura que la libraron de molestias y le permitieron tomar té con galletitas 2 horas después de ser operada.

"Y a la noche cené -agrega, sonriente-. Livianito, pero cené. No tuve ningún dolor. Y gracias a este médico", dice, mientras toma de las manos al doctor Chirinos Palacios, que baja la cabeza, con gesto humilde.

Patricia, nieta mayor de Cristina, cuenta que para llegar al hospital Penna tuvieron que sortear los enredos que a menudo propone el PAMI. "Ibamos a operarla en un sanatorio privado y nunca ponían fecha. Además, mi abuelita tiene problemas cardíacos, y la anestesia común era peligrosa. Después de muchas quejas, conseguí que el PAMI autorizara a operarla en otro lugar. Aquí nos atendieron de manera excelente."

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.