El futuro de la infectología

En pocos días más, 4500 especialistas visitarán Buenos Aires para discutir las cuestiones candentes en este campo
En pocos días más, 4500 especialistas visitarán Buenos Aires para discutir las cuestiones candentes en este campo
Valeria Shapira
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29 de marzo de 2000  

Aunque las estadísticas varían según países y regiones, las enfermedades infecciosas ocupan el quinto lugar entre las causas de muerte de la población global. Son tan antiguas como el hombre, pero al mismo tiempo tan nuevas que su crecimiento ubica a la infectología del siglo XXI como una de las especialidades médicas con mayores perspectivas de desarrollo.

En los próximos días, 4500 infectólogos de todo el mundo se reunirán en el IX Congreso Mundial de Enfermedades Infecciosas -que por primera vez tiene como sede a la Argentina- para debatir sobre temas de su especialidad. En diálogo con el Suplemento Salud, el presidente del encuentro científico adelantó algunos de estos puntos.

Lo antiguo, también nuevo

El doctor Eduardo Gotuzzo es el titular de la International Society on Infectious Diseases (ISID), que reúne a 40.000 especialistas de todo el planeta. El 10 de abril presidirá el acto inaugural del IX Congreso Mundial de Enfermedades Infecciosas que organiza esa sociedad. Nació y vive en Perú, un país en el que (como en muchos otros) todavía persisten patologías casi prehistóricas.

-¿Por qué existe un contraste tan marcado entre la disponibilidad de tratamientos o tecnología médica y la permanencia de enfermedades milenarias, como el cólera o la tuberculosis?

-No hay una única razón. La mutación de los virus, la resistencia bacteriana y viral, la falta de acceso de los países en vías de desarrollo a las opciones biomédicas que permitan mejorar la calidad de vida y la falta de control temprano de enfermedades emergentes y re-emergentes son algunas de las principales causas de permanencia de estas patologías.

-Desde la década del 80 se han descripto más de treinta enfermedades nuevas ¿Las causas de estas nuevas patologías responden a la famosa globalización ?

-El aumento del transporte internacional hace migrar las viejas epidemias, pero también provoca que la gente se exponga a ambientes no habituales, con nuevos vectores y microorganismos transmisores de enfermedades. El surgimiento de enfermedades virales como el hantavirus (por contacto con ratones) o de distintos -y nuevos- tipos de encefalitis, así como la aparición de neumonías causadas por bacterias resistentes en la comunidad son ejemplos de ello.

-La resistencia de gérmenes crece, al igual que la producción de antimicrobianos para combatirlos. Hasta hoy, ¿quién gana la batalla?

-El crecimiento de las bacterias ha sido brutal y ahora tenemos resistencia a los neumococos (que producen neumonías), a los estafilococos (causantes de infecciones nosocomiales ) y también hay resistencia para la tuberculosis. En el caso de los parásitos, los problemas se plantean con la malaria maligna. Hasta hoy, la producción de resistencia va más rápido que el desarrollo de nuevos medicamentos.

-¿El mal uso de los antibióticos también determina este fenómeno de resistencia?

-El fenómeno está íntimamente vinculado con el mal uso de los antibióticos, la autoprescripción y al hecho de que los médicos muchas veces recetan antibióticos cuando no son necesarios. Todo esto genera resistencia, tanto como el uso creciente de los antibióticos en el nivel veterinario, que se emplean para engordar animales. Al entrar en el organismo humano, los gérmenes que contiene la carne transforman nuestras cepas intestinales y las vuelven resistentes.

-¿Con los virus está ocurriendo algo similar?

-En el caso de los virus los desarrollos son más lentos, porque no tenemos muchas medicinas contra ellos. La única gran excepción es el SIDA, que corresponde a un uso masivo, diario, permanente de drogas antivirales. A diferencia de un paciente con herpes zoster , que recibe antivirales durante 10 días, una persona con SIDA debe tomarlos constantemente y eso es lo que genera resistencia, una situación nueva y grave que debemos tratar de resolver. El desarrollo de bases moleculares e inmunológicas, y el creciente conocimiento del genoma de bacterias y parásitos, así como los avances en genética constituyen el campo más promisorio dentro de la infectología.

-¿Qué conceptos se han modificado a partir de la descripción de modelos inmunológicos relacionados con las enfermedades infecciosas?

-El premio Nobel que participará del Congreso, doctor Rolf Zinkernagel, ha descripto modelos inmunológicos que hoy nos permiten comprender mejor las infecciones. Las bases inmunológicas nos ayudarán a determinar en el futuro por qué de 100 personas infectadas sólo se enferman 50, y por qué de esas 50 algunas hacen un cuadro grave y otras tienen una enfermedad más leve. Por otra parte, ya tenemos un mejor conocimiento de las moléculas relacionadas con la inflamación y la genética nos permitirá dirigir los tratamientos a puntos cada vez más específicos.

- Frente a estos grandes avances todavía subsisten problemas básicos sin resolver, incluso los relacionados con avances tecnológicos, como las infecciones intrahospitalarias. ¿Estas infecciones son el precio que debemos pagar por los nuevos recursos médicos?

-Sí, de algún modo. El riesgo de adquirir enfermedades dentro de los hospitales (urinarias, respiratorias, de piel y partes blandas, las asociadas a catéteres y otras) fue aumentando a medida que la medicina pudo ofrecer mejores tratamientos y más años de vida. Sin embargo, en una tercera parte de los casos estas infecciones podrían prevenirse en un usando guías de trabajo y creando comités para su control.

-En un contexto mundial tan dispar a la hora de comparar los países del Primer Mundo con los subdesarrollados, ¿qué desafíos se plantean los infectólogos para el siglo XXI?

-A pesar de haber reducido la mortalidad infantil en países del Tercer Mundo, con disminución de la infección respiratoria, de la diarrea del lactante y de la producción de vacunas que permitieron erradicar una enfermedad como la viruela, el contraste con los países desarrollados sigue siendo significativo. Las infecciones en la comunidad están creciendo y deberían ser controladas. El SIDA se está agravando en estos países, donde se registra el 90% de los 16000 nuevos casos diarios. Los tratamientos son caros y los niveles de educación bajos, lo que incide negativamente en el control de la enfermedad.

-¿Y cuál es el mayor anhelo de quien tiene la responsabilidad de presidir la sociedad más importante para la infectología mundial?

-Yo quisiera que hubiera una vacuna para el SIDA y espero que se consiga. También esperamos vacunas para enfermedades parasitarias como la malaria y mejores vacunas para la tuberculosis, que a pesar de ser muy antigua sigue siendo una de las enfermedades que más personas mata, junto con las diarreicas, la hepatitis y la malaria.

La Argentina, en el primer nivel

La elección de un país como sede de un encuentro de la magnitud del próximo Congreso Mundial de Infectología no es arbitraria. El doctor Horacio López, presidente del comité organizador local, afirma que esto ocurre porque "los infectólogos argentinos tienen presencia y reconocimiento internacional".

Sobre los temas pendientes en nuestro país, cree que "faltan esfuerzos para controlar las infecciones respiratorias agudas y la enfermedad diarreica en la infancia. También se necesitan políticas para controlar las enfermedades emergentes y estrategias para actuar ante una eventual pandemia de gripe. Por nuestra parte, los infectólogos tenemos que ocuparnos de las enfermedades comunes, como la diarrea, e interactuar con otras ramas de la medicina para mejorar la calidad de vida de la población -dice López-. Y especifica que "muchas enfermedades se previenen con programas de inmunización, y con guías e indicadores de calidad para la atención de las infecciones más comunes en los pacientes ambulatorios".

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