Los chicos, en riesgo ante la pirotecnia

Los menores de 15 años protagonizan el 50% de los accidentes
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19 de diciembre de 2009  

Como sucede todos los años promediando el mes de diciembre, la cercanía de los festejos de Navidad y fin de año vuelve a poner en escena el tema de la pirotecnia y los riesgos que su uso indebido conlleva. Si bien los registros indican un descenso efectivo de las lesiones por pirotecnia durante el año pasado en relación con años anteriores, y si bien las campañas de prevención para el corriente año ya han comenzado a desplegarse, la llegada de las fiestas mantiene aún en alerta a los especialistas en cuanto a las urgencias relacionadas con fuegos artificiales a presentarse en todos los hospitales del país en el transcurso de las próximas semanas.

Una de las mayores preocupaciones al respecto reside en el alto porcentaje de niños afectados que se refleja dentro el total de los accidentados. Las estimaciones indican que cerca del 50% de los accidentes por pirotecnia en la Argentina son protagonizados por menores de 15 años, lo cual debería llamar particularmente la atención de los adultos: se calcula que los niños tienen una posibilidad diez veces mayor de sufrir este tipo de accidentes de no contar con la supervisión de personas adultas.

El doctor Fernando Menvielle, especialista y Miembro Titular de la Asociación Argentina de Cirugía de la Mano y Reconstructiva del Miembro Superior, afirma al respecto que "las quemaduras en manos de niños de entre 1 y 5 años revelan una falta de control por parte de los adultos".

Las lesiones registradas con mayor frecuencia ocurren, precisamente, en las manos y en los dedos (en un 30% de los casos), luego en los ojos (en un 28% de los casos) y en la cabeza y en la cara (en un 15% de los casos). En cuanto al tipo de lesiones, las más frecuentes son las quemaduras, que representarían un 60% de los casos, seguidas por las contusiones y las laceraciones que, al igual que las quemaduras, pueden llegar a comprometer seriamente la salud. Según señala el doctor Menvielle, en algunos casos, "las heridas son de tal gravedad que incluso pueden lesionar los huesos o producir la pérdida de manos o de uno o varios dedos".

La utilización de pirotecnia sin una correcta supervisión adulta es un elemento clave en la recurrencia de este tipo de accidentes. La insuficiente comprensión del riesgo existente en la manipulación de este tipo de productos junto con la curiosidad innata de los niños, que muchas veces los lleva a acercarse demasiado al fuego artificial, es lo que determina la concurrencia del accidente y la lesión en un porcentaje significativo de los casos.

Frente a esta realidad, la recomendación de los especialistas consiste en no permitir que los niños manipulen pirotecnia, limitando su uso a los adultos, quienes de todos modos deberían tener en cuenta una serie de pautas para el cuidado de su propia salud y de la de los terceros.

Ante todo, se aconseja utilizar exclusivamente pirotecnia autorizada, adquirida en sitios habilitados para su venta, y leer, previamente a su utilización, todas las advertencias e instrucciones que consten en el empaque de los productos. Se recomienda, asimismo, no guardar la pirotecnia en los bolsillos, en bolsos de mano, ni mantenerla cerca del cuerpo.

La pirotecnia debe utilizarse exclusivamente en lugares abiertos, en una zona apartada de la casa, siempre sobre el piso o sobre una superficie plana libre de hojas secas y de materiales inflamables. Nunca debe encenderse en las manos ni ser colocada en el interior de botellas. Al momento de encender la mecha, el resto de las personas presentes deben mantenerse convenientemente alejadas y, una vez encendidos, los fuegos artificiales no deben ser manipulados, ni se debe tratar de encender nuevamente aquellos productos que no hayan funcionado completamente al primer intento.

En caso de sufrir un accidente, la persona afectada debe lavarse la zona lesionada con agua fría, cubrirla con paños limpios, toallas o sábanas, y concurrir con urgencia al centro médico más cercano. No se recomienda en ningún caso improvisar curas caseras sobre la lesión, colocando cremas, pomadas o ungüentos caseros o medicinales.

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