Acribillan en Rosario al padre de un jefe del narcotráfico

Luis Bassi fue asesinado por un sicario que utilizó dos pistolas 9 mm; ya habían matado a tiros a sus dos hijos
Luis Bassi fue asesinado por un sicario que utilizó dos pistolas 9 mm; ya habían matado a tiros a sus dos hijos
Germán de los Santos
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23 de octubre de 2014  

ROSARIO.- La guerra narco volvió a encenderse ayer a la mañana en Villa Gobernador Gálvez, ciudad que limita al sur con Rosario, donde en la puerta de su remisería fue acribillado Luis Bassi, padre de un jefe narco procesado por el crimen de Claudio "Pájaro" Cantero, líder de la banda de Los Monos.

El hombre, de 64 años, candidato a intendente en 2011, fue asesinado por un sicario que usó dos pistolas 9 milímetros, en el local de 20 de Junio y Chile, escenario también de los anteriores crímenes de dos de sus hijos, Leonardo y Maximiliano, el 31 de diciembre y el 12 de febrero pasado, respectivamente.

Las sospechas del crimen recaen en la banda de Los Monos, que "sigue operativa" -según los investigadores- a pesar de que 36 integrantes (11 de ellos policías) fueron procesados por asociación ilícita por el cuestionado juez Juan Carlos Vienna.

En el gobierno de Santa Fe temen que este nuevo homicidio con sello mafioso, que se produjo tres días después de que asumiera el nuevo secretario de Seguridad, el comandante general (R) Gerardo Chaumont, haya disparado un nuevo raid de venganzas entre bandas ligadas a la venta de drogas, como la de Los Monos y la que lidera Luis "Pollo" Bassi, bajo custodia en la cárcel de Federal, Entre Ríos.

Los enfrentamientos por territorio para expandir el comercio de estupefacientes engrosaron las estadísticas de homicidios, que en 2013 alcanzaron los 264 y superan los 200 este año.

El desembarco en Rosario de dos mil gendarmes, el 9 de abril pasado, y la destrucción de parte de los búnkeres como puntos de venta apaciguaron los enfrentamientos entre bandas, aunque aumentaron otro tipo de delitos, como las entraderas.

"Nos van a matar a todos", reflexionó ayer Victoria, poco antes de enterarse del fallecimiento de su marido. Esperaba en uno de los pasillos del hospital Provincial, acompañada de uno de los dos hijos que le quedan, que mascullaba, desafiante, por lo bajo: "Estamos enteros y de pie". Tras entregarse en junio del año pasado, Ariel Máximo Cantero, al que le dicen Guille, hizo una declaración que nadie creyó en ese momento: "Les vamos a mandar a sus familias los cuerpos sin cabeza. No va a quedar ningún pollo (en referencia a los Bassi) en el gallinero". Unos días después del crimen de su hermano Maximiliano, Luis Bassi hijo desde la cárcel dio indicios de que nada había terminado: "Empujan a la gente a la violencia, a matar".

La guerra entre estos dos grupos se inició tras el asesinato de Claudio Cantero, líder de la banda de Los Monos, el 26 de mayo de 2013. Fue acribillado un frío domingo a la madrugada en la puerta del boliche Infinity Night.

Ese crimen desató una sucesión de venganzas que terminó con cuatro homicidios en menos de una semana. Fue una verdadera cacería. Pero a Pollo Bassi no lo pudieron matar, a pesar de que la banda de Los Monos ofrecía en ese universo del hampa un millón de pesos por su cabeza.

Bassi se entregó el 25 de septiembre del año pasado en los tribunales, tras permanecer 117 días prófugo. Su abogado había logrado ciertas garantías de seguridad. Y por pedido de su familia, después fue trasladado al penal de Federal. Es que en Piñero, donde estaba preso, estaba separado por unos pocos metros de Guillermo Cantero, quien había prometido "cortarle la cabeza".

En junio pasado, el juez de Instrucción Juan Andrés Donnola procesó a Bassi y a Milton Damario y Facundo "Macaco" Muñoz por el homicidio de Cantero.

En el fallo, el magistrado hizo un detallado relato de cómo fue la "cacería" que emprendieron Ramón Machuca, actualmente prófugo, y Guillermo Cantero, dos jefes de Los Monos, contra los supuestos asesinos de su hermano.

Mientras "el Pájaro" Cantero era velado en Granadero Baigorria, se montó la estrategia de venganzas que sumó violencia y muertes en las calles de Villa Gobernador Gálvez y de Rosario. Hoy la violencia continúa.

Momento de cambios en la Seguridad

Con la llegada del comandante general (R) Gerardo Chaumont a la Secretaría de Seguridad de Santa Fe se iniciará una etapa en la que la prioridad pasará por bajar los niveles de delincuencia en las calles, comentaron quienes están al tanto de las medidas. Chaumont dirigió un mensaje escrito a todos los policías santafecinos en el que se marcó, a modo de presentación, la línea de trabajo que seguirá su gestión. "Podrán contar con todo mi apoyo para seguir concretando nuestra difícil misión", les dijo a los policías, en busca de renovar el orgullo por el uniforme policial. También se refirió a la necesidad de cumplir estrictamente con valores éticos y morales. Pidió atención a la cadena de mandos, aseguró que visitará cada comisaría y escuchará a todos los agentes, además de promover la capacitación con fuerzas federales y cursos en el exterior, además de poner en claro que exigirá disciplina y respeto mutuo.

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