Caso Sheila: declaró el tío de la víctima y acusó a otro sospechoso

El cuerpo de Sheila Ayala fue encontrado en el predio conocido como Campo Tupasy, donde vivía con su familia
El cuerpo de Sheila Ayala fue encontrado en el predio conocido como Campo Tupasy, donde vivía con su familia Fuente: Archivo
Gustavo Carabajal
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27 de octubre de 2019  

La investigación del homicidio de Sheila Ayala, la chica de 10 años asesinada hace más de un año en un complejo habitacional de San Miguel, tuvo un giro inesperado en los últimas días. Fabián Ezequiel González Rojas, esposo de Leonela, tía de la víctima, declaró y puso en escena a un familiar suyo como presunto autor del asesinato de la niña, ocurrido el 14 de octubre de 2018.

Hasta el momento, González Rojas, de nacionalidad paraguaya, es el único detenido por su presunta responsabilidad en el homicidio de la pequeña. Hace más de un año fue procesado como presunto autor del asesinato de Sheila en un intento de abuso sexual de la menor.

Sin embargo, el jueves pasado González Rojas pidió declarar, se presentó con su abogado particular en la fiscalía y señaló a un primo suyo, de apellido Suárez, como el autor del asesinato de Sheila.

"Ese domingo estaba en mi casa tomando tereré. En el predio estaban mi primo, su esposa y sus hijas. También vi a mi sobrina Sheila. Pero en un momento entré en mi casa a picar hielo para el enfriar el agua y escuché una discusión. El único que gritaba era mi primo. Cuando salí, los chicos no estaban más. Sheila no estaba más", expresó González Rojas, en su declaración de seis páginas.

Sheila había desaparecido el 14 de octubre de 2018 mientras jugaba en el patio del complejo habitacional conocido como Campo Tupasy, situado en Salguero y Aristóbulo del Valle.

"Después vi que mi primo estacionó la camioneta de culata hacia la puerta de su casa. En un momento vi que sacó algo envuelto en una bolsa negra y lo puso dentro de la camioneta. Salió del predio y regresó una hora después", agregó el imputado.

Al tratarse de una declaración indagatoria, el acusado no está obligado a decir la verdad. Por lo tanto sus dichos y la imputación del nuevo sospechoso no tienen el valor de una prueba.

No obstante, el Ministerio Público deberá abocarse a tratar de determinar si existen elementos que avalen las afirmaciones realizadas por el imputado.

"No vi cómo fue el hecho, pero vi cómo mi primo sacó el cuerpo de su casa. Mi quedé en shock, paralizado, y no pude hacer nada", agregó González Rojas, quien explicó que decidió declarar porque lo habían amenazado en la cárcel y porque su familia recibió una serie de advertencias.

Al revisar la declaración aparecen algunas incongruencias. Por ejemplo, manifestó que su primo, que tiene antecedentes penales, cargó el cuerpo de la niña en la camioneta y lo sacó del predio.

Sin embargo, el cadáver de Sheila fue hallado después de cuatro días de búsqueda a pocos metros de la casa de González Rojas y del primo al que acusó. El asesino de la niña descartó el cuerpo en el estrecho espacio entre las líneas de edificación del complejo y el galpón de una empresa recolectora de residuos.

González Rojas fue detenido el mismo día del hallazgo del cuerpo junto a su esposa, Leonela, la tía de Sheila. La mujer, que estaba embarazada, tuvo el bebe 48 horas después en el hospital local y fue liberada dos meses después, al probar que no estaba en el predio cuando mataron a su sobrina.

La principal hipótesis de los investigadores apunta a que González Rojas habría aprovechado que su pareja se había ido después de una discusión y, al quedar solo, habría raptado a Sheila cuando jugaba en la precaria plaza del predio.

El departamento en el que vivía González Rojas está en el primer piso del complejo y a pocos metros del hueco entre medianeras. Los investigadores sospechan que arrojó el cuerpo desde la baranda del pasillo. Esta presunción se fundó en las fracturas post mortem que los forenses hallaron en el cadáver.

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