Cayó en Paraguay una banda narco que usaba avionetas para llevar cocaína a Rosario

Los detenidos, en la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) de Paraguay
Los detenidos, en la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) de Paraguay Crédito: Senad
Germán de los Santos
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30 de octubre de 2018  • 16:18

Desde la cárcel, un exarquero digitaba los hilos de un cartel que manejaba, desde Paraguay, el tráfico de cocaína hacia Rosario y Montevideo a través de una red de pistas clandestinas y de siete avionetas.

El último fin de semana la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) de Paraguay secuestró en un campo en José Leandro Oviedo, en territorio guaraní y a 100 kilómetros de Posadas, Misiones, 448 kilos de cocaína que estaban enterrados en una de las pistas clandestinas. Cerca de un hangar que pertenecía a un familiar de un diputado paraguayo incautaron las siete avionetas.

El fiscal Hugo Volpe, que encabezó la investigación, aseguró en una conferencia de prensa en Asunción que esta organización "utilizaba pistas clandestinas ubicadas en la zona sur de Paraguay y viajaban hasta Rosario, Santa Fe y Montevideo".

Entre los detenidos, según confirmó a LA NACIÓN la fiscal antidrogas paraguaya Elva Cáceres, figura el argentino Juan Carlos Balmaceda, que era el contacto de la organización para introducir en territorio argentino los cargamentos de cocaína que provenían de Bolivia.

El jefe de la organización era Víctor Hugo Gaona Burgos, exarquero de Universal de Encarnación, de 43 años, que actualmente está detenido en la cárcel de Encarnación, condenado a 18 años de prisión por tráfico de estupefacientes. Gaona Burgos comandaba la banda desde la prisión a través de sus familiares, se explicó.

Encendió la polémica el hecho de que las siete avionetas que habrían sido utilizadas para trasladar la cocaína a la Argentina, según señaló la fiscal Cáceres, fueron secuestradas en un hangar de la familia del diputado del Partido Colorado Freddy D'Ecclesiis.

Según informó la Senad, uno de los detenidos es Benigno Chávez Cáceres, que tenía pedido de captura desde 2014, luego del descubrimiento de un laboratorio clandestino en Encarnación. Operaba al servicio del Comando Vermelho, una de las más grandes organizaciones narco de Brasil. Un hermano suyo fue detenido hace poco tiempo en la Argentina y admitió ser miembro de esa misma organización criminal.

Los detenidos, en la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) de Paraguay
Los detenidos, en la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) de Paraguay Crédito: Senad

Esta investigación comenzó hace nueve meses cuando un grupo de fiscales, encabezados por Volpe y Cáceres, empezaron a seguir algunas pistas que habían surgido en torno a la actividad dentro de la cárcel del exarquero Gaona Burgos.

El exjugador se reunía con su primo Jorge Figueredo Burgos, de 53 años, que no solo era testaferro sino que ejecutaba las órdenes que le daba su pariente de comprar cocaína en Colombia y Bolivia para luego "estirarla" y enviarla a la Argentina y a Uruguay. Por la cantidad de estupefaciente secuestrado, más de 450 kilos, los investigadores presumen que la droga tenía como destino final Europa, hacia donde saldría a través de los puertos de Rosario y la capital uruguaya.

La banda manejaba una red de pistas clandestinas en el norte y el sur de Paraguay, donde se reabastecían de combustible para los largos viajes. La cocaína que llegaba de Bolivia se acopiaba en varias estancias, entre ellas, una en José Leandro Oviedo, a unos 95 kilómetros de Encarnación, donde fue detenido el argentino Juan Carlos Balmaceda.

Desde esa estancia, la banda trasladaba los cargamentos de cocaína por 70 kilómetros en vehículos hasta el aeródromo Paraqvaria, de Coronel Bogado, según publicó el diario paraguayo ABC. Allí, el piloto argentino Daniel Guategui, que está prófugo, cargaba la droga en una avioneta Cessna con matrícula ZP-BOO que figura a nombre de Jorge Figueredo Burgos y volaba hacia Argentina.

Tras entregar la cocaína y cobrar por ella, el piloto argentino regresaba en la misma nave hasta Coronel Bogado, se reabastecía de combustible, y finalmente llevaba la máquina a esconder en el hangar de la familia D’Ecclesiis, en Santaní, tal como quedó comprobado el fin de semana, cuando fueron confiscadas esta y otras seis avionetas sospechosas.

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