Salta, la frontera en la que operan los narcosicarios

En tres meses, cinco personas fueron ejecutadas en ajustes de cuentas por droga
Gabriel Di Nicola
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21 de octubre de 2012  

SALVADOR MAZZA, Salta.– Los dos primeros aparecieron en una finca a la vera de la ruta 34. Las víctimas habían sido obligadas a arrodillarse antes de ser ejecutadas de un disparo en la nuca. Corría el mes de julio.

Hace apenas diez días, encontraron otros tres cuerpos. Esta vez, en la paradisíaca reserva de flora y fauna de Acambuco. Más de 30 balazos recibieron los ajusticiados. Los homicidios se repiten y el miedo crece. La frontera, donde la Argentina y Bolivia parecen ser un mismo país, es un territorio en el que los narcosicarios operan y desde el que luego escapan a territorio boliviano sin dejar huellas.

Cinco homicidios en tres meses. Mensajes mafiosos en una zona caliente, donde los crímenes tienen un denominador común: los ajustes de cuentas por "mejicaneadas" de dinero o cargamentos de drogas, según sostienen las fuentes judiciales, de la policía de Salta y de la Gendarmería.

En ninguno de los dos casos hay detenidos. En el último, además, utilizaron fusiles de fabricación rusa y ametralladoras israelíes.

El arroyo de Acambuco donde se cometió el triple crimen está a tres kilómetros de la frontera con Bolivia. Los sicarios la cruzaron a pie armados con un fusil AK47 y una pistola ametralladora Uzi.

"Aquí, todo el mundo tiene miedo por la inseguridad y la violencia en la frontera", afirmó a LA NACION el juez Rafael Medina, a cargo del Juzgado de Instrucción Formal N° 1 de Tartagal, donde se investigan los homicidios de Gonzalo Guzmán y Oscar "Koki" Aráoz, los ajusticiados de la ruta 34.

Los ajustes de cuentas no sorprenden a los vecinos ni a la policía ni a la Gendarmería Nacional. Un veterano investigador que conoce a la perfección Salvador Mazza explica: "Al cruzar la frontera se puede encontrar sin problemas a un sicario que por $ 1000 le da un susto a cualquiera".

Del otro lado de la frontera está la ciudad boliviana de San José de Pocitos. "La zona más peligrosa es el barrio África. Hay mucha gente armada", afirmaron tres fuentes policiales a LA NACION.

Salvador Mazza, Tartagal, San Ramón de la Nueva Orán, la quebrada de Macueta, Pichanal, Acambuco y Aguas Blancas son las rutas elegidas por las bandas narco para ingresar la cocaína en el país. "Los crímenes narco se originan porque los jefes de las organizaciones, cuando algo sale mal, piensan que los «pasadores» contratados para ingresar la droga los vendieron o se quedaron con la carga o el dinero", explicó un investigador judicial.

En Acambuco, donde fueron acribillados Juan Carlos Callejas, Horacio López y David Plata, oficiales de la Gendarmería Nacional encontraron, varias veces, entre los montes y los cerros, cocaína oculta en mochilas o vehículos que fueron abandonados de urgencia.

"Una modalidad que se repite en el último tiempo son los «pasadores» que llevan cocaína en mochilas. Lo especial en estos casos es que se trata de gente con conocimientos en montañismo, que puede manejarse por los montes y la altura de los cerros", explicó a este enviado el juez federal de San Ramón de la Nueva Orán, Raúl Reynoso.

Los asesinos de Callejas, López y Plata no fueron identificados. Los indicios de los investigadores marcan que el múltiple crimen fue ejecutado por sicarios que llegaron a pie desde Bolivia y, en principio, utilizaron pistolas calibre 9 milímetros, fusiles rusos AK-47 y ametralladoras israelíes Uzi. Dejaron abandonada una botella plástica de agua mineral boliviana.

El triple crimen es investigado por el magistrado Fernando Mariscal Astigueta, a cargo del Juzgado de Instrucción Formal N° 2 de Tartagal, con la colaboración del director de Investigaciones de la Policía de Salta, Lucio Tolaba.

"Error grave"

Hay varias hipótesis, pero como sospechan en los asesinatos de Guzmán y Aráoz, el triple crimen está ligado a los narcos. "A Callejas, a López y a Plata les hicieron pagar un error grave. Se quedaron con droga o dinero de una organización y se lo cobraron con sus vidas."

Otra línea que siguen los investigadores es que la venganza era contra Plata. "Algunas versiones sostienen que Plata, de nacionalidad boliviana, acribilló en Bolivia a una pareja. Una de las víctimas era familiar de un jefe narco y se vengó", sostuvo una fuente policial.

La misma versión escucharon los familiares de López, que viven en el humilde barrio Ferroviario, en Salvador Mazza. "Lo buscaban a Plata porque en Bolivia mató a una familia. Ofrecían dinero para que lo encontraran vivo o muerto. ¿Por qué mataron a nuestro hijo? Queremos que detengan a los asesinos", afirmaron a LA NACION Santiago López y Delfina Ruiz, los padres de una de las víctimas del triple crimen.

Crímenes, drogas e impunidad, una realidad que se repite en una frontera caliente, donde los narcosicarios parecen estar lejos de ser detenidos.

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