Copito, el labrador que colabora en las requisas de una cárcel

Copito, durante su primer día de trabajo en la cárcel de Urdampilleta
Copito, durante su primer día de trabajo en la cárcel de Urdampilleta Crédito: Servicio Penitenciario Bonaerense
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4 de agosto de 2020  • 14:20

Copito es un Labrador retriever de dos años y cuatro meses. Cuando cumplió 45 días comenzó sus entrenamientos para especializarse en la búsqueda de estupefacientes en unidades penitenciarias bonaerenses. En los últimos días, en su nuevo destino "laboral", la cárcel de Urdampilleta, participó de una requisa y ayudó a descubrir marihuana y anfetaminas, drogas ocultas en seis encomiendas.

"Estamos orgullosos de Copito. Es muy operativo. En su primera jornada laboral en su nuevo destino mostró todo lo que aprendió. Los labradores son juguetones y eso los hace mejores para esta tarea. Desde cachorros se los prepara con toallas aromatizadas con olores similares a los de la marihuana, la cocaína y las anfetaminas. Ellos buscan la toalla para jugar", explicó Diego San Sebastián, que conduce la Dirección de Cinotecnia del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB).

Antes de llegar a la Unidad 17 de Urdampilleta, Copito participó de varios operativos de búsqueda de estupefacientes en establecimientos penitenciarios de La Plata.

Copito, el labrador que participa de las requisas en la Unidad 17 del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB)

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El labrador fue adiestrado en la detección de marihuana, cocaína y anfetaminas en la Dirección de Cinotecnia, que depende de la Subdirección General de Resolución de Incidentes y de la Dirección General de Seguridad del SPB.

"El de Copito es un indicador claro del trabajo profesional que el guía realiza con su perro, agiliza la labor de la sección Requisa y acompaña a los agentes optimizando tiempo y recursos", explicó una fuente del SPB.

Antes de comenzar a participar de las requisas, Copito tuvo un año de preparación junto al guía Alejandro Alonso, un oficial penitenciario. En el SPB hay 188 perros, 67 de los cuales cumplen funciones en la sede central de la Dirección de Cinotecnia, situada en La Plata, y 121 se encuentran distribuidos en las cárceles bonaerenses.

Copito, cuando era cachorro
Copito, cuando era cachorro Crédito: Servicio Penitenciario Bonaerense

Los estupefacientes que ayudó a descubrir Copito estaban camuflados en paquetes de galletitas, de fideos, en carne picada y en las fichas de cables de alargue. Fueron, en total, 135 gramos de marihuana y 65 pastillas de psicofármacos.

En el momento de señalar la marihuana y las anfetaminas, el perro labrador estuvo junto a su guía, el sargento primero Fernando Suárez. Antes del trabajo de Copito, personal penitenciario hizo una desinfección y sanitización de las encomiendas que se habían recibido por parte de familiares o allegados de los detenidos, tal como lo establecen los protocolos para prevenir el Covid-19.

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