Crimen en Villa Gesell: La recepcionista de un hotel dijo que los acusados se reían porque "le habían roto la jeta a uno"

Acusados del crimen de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell
Acusados del crimen de Fernando Báez Sosa en Villa Gesell Crédito: Instagram
Darío Palavecino
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27 de enero de 2020  • 16:31

Villa Gesell.- Los vio pasar caminando por la calle, a no más de cinco o seis metros, mientras ella los veía desde la terraza donde se sirve el desayuno del Hotel Inti Huasi, cerca de la Reserva del Pinar, en la zona norte de Villa Gesell. Se enteró de quiénes eran y de lo que habían hecho casi cuatro horas después. "No lo podía creer: iban riéndose y habían matado a un pibe", dice a LA NACION Andrea Ranno, empleada del hotel, que aportó datos fundamentales para que el mismo sábado 18 de este mes la policía pudiera ubicar al grupo que acababa de atacar y asesinar a golpes a Fernando Báez Sosa.

Su testimonio se incorporó aquella misma mañana en la causa judicial que lleva adelante la fiscal Verónica Zamboni y resultó crucial por un dato: vio hacia dónde doblaban cuando ingresaban al pinar que sigue a la avenida 3 y entonces dedujo en qué vivienda podían estar.

"Son tres chalets: al primero se ingresa por la calle donde yo trabajo y el otro estaba vacío, así que tenía que ser el restante", explica acerca de la deducción que llevó a los policías que el mediodía posterior al crimen llevaron adelante el allanamiento solicitado por la fiscalía y autorizado de forma exprés, vía telefónica, por el juez de garantías de Villa Gesell, David Mancinelli.

Ranno hace un relato pormenorizado del recorrido de esos jóvenes , que cree que "eran unos ocho", a los que vio avanzar a los gritos, con uno que iba distanciado, en punta y "muy nervioso". A ese lo identifica como de pelo corto, pero con una suerte de jopo que le caía sobre la cara, vestido con una camisa oscura abierta en el pecho y con shorts o bermudas. "En un primer momento me pareció que estaba escapando de un robo e incluso tomé el teléfono para llamar a la policía", recuerda.

Empleada de un hotel cercano a donde se alojaban los acusados, los vio pasar tras el crimen y escuchó que festejaban que "le habían roto la jeta a uno"
Empleada de un hotel cercano a donde se alojaban los acusados, los vio pasar tras el crimen y escuchó que festejaban que "le habían roto la jeta a uno" Crédito: Hernán Zenteno (enviado especial)

Pronto entendió que aquellos que iban tras los pasos de ese joven eran sus amigos. Y que quien marchaba en soledad y los esperó adelante dejó un par de frases que no la sorprendieron demasiado, ya que dice que las peleas en la zona son frecuentes durante las noches y madrugadas de temporada. "Les contaba que a uno le había roto la jeta, que lo había dejado lleno de sangre", puntualizó. Insiste en que el resto "se reía" de lo que habían hecho.

Su descripción de los rasgos físicos y la vestimenta de ese que iba en punta parece coincidir con la de Máximo Thomsen, imputado como uno de los autores materiales del asesinato, identificado por otros testigos en las ruedas de reconocimiento como uno de los que golpeaban a Fernando cuando ya estaba en el piso.

En el paseo Alameda 202, donde está el Hotel Inti Huasi, la iluminación en la vía pública no es muy generosa. Cuando el grupo pasó todavía no había amanecido, pero Andrea dice que, aun así, puede dar datos de al menos dos de sus integrantes.

Insiste sobre el joven que se había distanciado; le prestó especial atención porque siempre creyó que era víctima de un intento de robo o que el resto lo perseguía con mala intención. De los otros destacó que uno tenía el pelo atado "con un rodetito" sobre la cabeza.

Ranno afirma que en las últimas semanas vio en esa misma cuadra a parejas discutiendo y a chicos corriendo. También, que en tiempos no muy lejanos hubo una violación en esa misma zona del pinar, a 200 metros de su lugar de trabajo.

Hoy lamenta la tragedia que costó la vida de un joven de 19 años a manos de otros a los que no duda en llamar "asesinos". "Yo también soy mamá", dice.

Cree que lo ocurrido pudo haber pasado en cualquier momento porque mientras hay operativos especiales, también hay muchas medidas que no se toman o no se cumplen. "Si cada uno hubiera cumplido con la responsabilidad que tiene en cada cuestión, este chico seguro estaría vivo", dice Ranno a LA NACION. Señala que no había una ambulancia cerca de la disco Le Brique y que los custodios, que estaban enfrente, "no hicieron nada por evitar esta tragedia".

Informe de Darío Palavecino

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