Defendió a una chica, lo mataron y la causa por el crimen lleva cuatro años de impunidad

Sandra Seguí, madre de Matías González, asesinado hace cuatro años en Ingeniero Budge
Sandra Seguí, madre de Matías González, asesinado hace cuatro años en Ingeniero Budge Crédito: Santiago Filipuzzi
A Matías González lo balearon por la espalda hace cuatro años; con el aporte de testigos, el presunto homicida fue identificado y detenido, pero un fiscal lo liberó por "falta de pruebas"
Gastón Rodríguez
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3 de febrero de 2020  

Se cumplieron cuatro años de un crimen que sigue impune. El 21 de enero de 2016, Matías González, de 20 años, salió de su casa en Ingeniero Budge para comprar una gaseosa. Ya en la calle, defendió a una chica que estaba siendo maltratada por su pareja. El hombre, puesto en evidencia, prometió venganza y cumplió: mató a Matías de un disparo en la cabeza. Hubo al menos siete testigos, se identificó al auto y al asesino, pero la causa -en Lomas de Zamora- se archivó sin detenidos.

"Yo no voy a renunciar, si me tengo que encadenar a los tribunales y sentarme a morirme de hambre para que la Justicia me dé una respuesta, lo voy a hacer. Mi hijo se merece tener justicia", avisa la madre de la víctima, Sandra Seguí.

Eran las once y media de la noche de aquel día tórrido cuando Matías salió de su casa, en Baradero y Guaminí, y se cruzó al quiosco a comprar una gaseosa. En un auto estacionado a pocos metros, vio al conductor insultar y zamarrear a la chica que tenía a su lado. Matías no pudo evitar intervenir: le pidió al hombre que se calmara y se ofreció para lo que necesitara la joven. El hombre le dijo que no se entrometiera y después le advirtió: "No sabés con quién te metiste".

El auto arrancó y Matías volvió al quiosco, se tentó con el olor que salía del negocio y encargó una hamburguesa. Nada lo llevó a imaginar que esos serían los últimos momentos de su vida.

"La hamburguesa iba a tardar, así que mi hijo volvió a la casa. Estaba con su novia y el hijo más chico, que en ese entonces acababa de cumplir un año. Esperó 20 minutos y salió de nuevo a la calle. Por lo que dijeron los testigos, el hombre con el que discutió estaba en la esquina dentro del auto, pero ya no estaba con la chica, sino que estaba acompañado por dos hombres más. Cuando vio a mi hijo cruzar al quiosco, arrancó, frenó al lado, se bajó del coche y le disparó desde atrás un tiro en la cabeza sin mediar palabra, mientras mi hijo esperaba la hamburguesa", se lamenta Sandra Seguí.

Entre los clientes del quiosco y las personas que circunstancialmente pasaban por el lugar y vieron la inconcebible escena, la causa por el homicidio de Matías logró reunir siete testigos que identificaron el Chevrolet Astra blanco del que se bajó el asesino.

Tres meses después, la policía arrestaba a Luis Martínez, más conocido por su apodo del Chilenito, en un taller mecánico de Villa Amelia, también en Budge.

"Cuando mataron a mi hijo, enfrente del quiosco había dos chicas que conocían a la novia del que disparó y una de ellas incluso aportó un identikit que coincidía con el sospechoso. Además, el auto estaba a nombre de la madre de él. Por eso, ese hombre estuvo como un año detenido", destaca Seguí.

El fiscal de instrucción del caso, Leonardo Kaszewski, pidió la elevación a juicio de Martínez, con inicio de audiencias proyectado para septiembre de 2017. Pero en junio de ese año, cuando la causa la tomó el fiscal de juicio de Lomas de Zamora Hugo Carrión, se decidió que los testimonios no eran suficientes y que no se podía someter al sospechoso a un debate oral sin pruebas contundentes. El único detenido, entonces, fue sobreseído.

"Desde ese día el asesino de mi hijo anda suelto en las calles", se lamenta Sandra Seguí.

"Yo confiaba en la Justicia"

Después de que dejaron en libertad al presunto asesino de Matías, la causa se cerró. Así, al dolor de la pérdida de un hijo Sandra debió sumarle la desoladora tarea de pedir justicia. "Mandé tres cartas a la Procuración bonaerense y me quejé ante el fiscal general de Lomas de Zamora, Enrique Ferrari, para que revisara la resolución. Me reconoció que hubo irregularidades en la decisión del fiscal Carrión y así pude lograr que la causa se reabriera. En la primera parte de la instrucción yo no tenía abogado, no estaba como particular damnificada. No había pisado nunca un tribunal y por eso confiaba en la Justicia, pero ahora sé que si no te movés nadie se acuerda de las víctimas", se queja Sandra.

Tan en serio se tomó lo de "moverse" que convocó manifestaciones frente a los tribunales de Lomas de Zamora, organizó radios abiertas y fundó Unidos Queremos Justicia, una ONG que reúne a familiares de víctimas de hechos de inseguridad que no obtienen respuestas de parte de las fiscalías y juzgados provinciales.

Sin embargo, la historia insiste en repetirse y hace unos días le informaron a la mujer que la causa por el homicidio de su hijo había vuelto a ser archivada. Sandra ya presentó un recurso extraordinario ante la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Nº 4 de Lomas de Zamora para reabrirla y espera que la respuesta llegue después de la feria de verano.

"El fiscal Kaszewski me pidió disculpas porque dice que no puede seguir investigando, que él ya había encontrado al asesino de mi hijo y que lo había metido preso, pero que no puede responder por lo que hicieron sus colegas. Pero a mí eso no me conforma. Yo quiero que vaya a la cárcel", dice Sandra.

Cuando lo mataron, Matías estaba trabajando de ayudante de cocina en un local de comidas y su proyecto era comenzar a estudiar para convertirse en chef. Era padre de dos nenes, que hoy tienen siete y cinco años, y junto a su pareja planeaba construir una vivienda en la planta alta de la casa de sus suegros para instalar allí su hogar.

"Mi hijo solo salió a comprar, defendió a una chica y lo mataron, ¿nadie va a pagar por eso?", se pregunta Sandra, y la respuesta aparente la derrumba un poco más.

Seguimiento de otros casos que están "parados"

"Las víctimas también tienen derechos", es la bandera de Unidos Queremos Justicia, un grupo de familiares de personas asesinadas en hechos de inseguridad creado como consecuencia de la falta de avances en las distintas causas judiciales.

"Nos conocimos en los tribunales -recuerda Sandra Seguí-. Somos las madres y los padres que sufrimos los mismos problemas. O la Justicia no encuentra a los asesinos de nuestros hijos o si los encuentra, después los sueltan".

La organización difunde los casos por redes sociales, pega carteles, convoca a marchas y ya protestó frente a los tribunales de Lomas de Zamora cortando el cruce de Larroque y Camino Negro, para denunciar que los expedientes "están parados". Lograron que los recibiera en La Plata el procurador general Julio Conte Grand.

"Yo aprendí -continua Seguí- que si vas sola los fiscales y jueces no te dan bola, pero si vamos varias mamás y papás te dan un poco más de bolilla".

Entre los integrantes de Unidos Queremos Justicia están los familiares de Nicolás López, un chico de 18 años asesinado en Lanús en 2016 cuya causa no tiene detenidos, a pesar de que tres sospechosos fueron identificados a través de las cámaras de seguridad de la zona.

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