El Estado no puede dar un mensaje ambiguo

Martín Verrier
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24 de agosto de 2019  

Para contextualizar, según información de la Sedronar, la tasa de consumo habitual de marihuana en estudiantes de nivel medio pasó de 1,6 en 2001 a 4,8 en 2009, año del fallo Arriola, para llegar a 7,6 en 2014. En otras palabras, el consumo de marihuana entre los estudiantes aumento un 375% entre 2001 y 2014. Entre la población general, la prevalencia mensual pasó de una tasa de 2,3 en 2008 a 5,3 en 2017. Lejos de cualquier sensación, en términos objetivos, el consumo de estupefacientes se aceleró notablemente en 2000. La Argentina atravesó en esos años, la transformación no solo a un país de exportación de estupefacientes, sino también la transformación a un país consumidor. Fueron los años de la triangulación de efedrina a México, del tráfico transcontinental de cocaína disimulada en envíos de carbón y muebles antiguos. Los años de desembarco de lavadores de dinero del narcotráfico y de sicarios. Hoy sabemos, gracias a estadísticas actualizadas, que hay más de 1.000.000 de consumidores habituales de marihuana.

Si bien hay muchos factores que pueden explicar el consumo de drogas, que incluyen vulnerabilidades sociales, ambientales, culturales y psicológicas, corresponde señalar dos factores que también impactan sobre los niveles de consumo: la facilidad de acceso a las sustancias y la percepción de riesgo sobre las mismas. En relación con este último factor, el rol del Estado es vital. Si el mensaje del Estado con respecto a la peligrosidad de las drogas es ambiguo, la percepción de riesgo sobre las mismas se reduce, los ciudadanos comienzan a creer que no son tan peligrosas y el consumo aumenta.

En los últimos tres años y medio, el Ministerio de Seguridad, encabezado por la ministra Patricia Bullrich, ha transmitido un mensaje claro en este sentido. A través de una nueva estrategia comenzada a fines de 2015, se ha realizado un gran esfuerzo con importantes logros. Tras romper el récord de incautación de cocaína con más de 15.000 kilos incautados en 2017, en 2018, con el secuestro de más de 256.000 kilos se ha alcanzado también el mejor registro histórico de decomiso de marihuana, acompañado por el récord también histórico de más de 28.000 procedimientos con 31.000 aprehendidos. En materia de reducción de la demanda y tratamiento, el avance de la Sedronar también es concreto. Ese organismo desplegó 191 casas de acompañamiento y atención, 101 comunidades terapéuticas y mas de 60 dispositivos integrales de abordaje.

A la vista del décimo aniversario del fallo Arriola, y del enorme desafío que plantea el narcotráfico a nivel global, vale destacar por tanto la validez y la importancia de atacar el mercado de oferta de estupefacientes, pero también es vital que el Estado siga defendiendo un mensaje claro con respecto al problema de las drogas, preservando el espíritu original de la ley 23.737, así como también del fallo de la Sala 2 de la Cámara Federal en 2010 y la opinión de fiscales federales que ratifican que la tenencia de estupefacientes sigue configurando delito siempre que no se torne inconstitucional su penalización.

El autor es subsecretario de Lucha contra el Narcotráfico del Ministerio de Seguridad

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