El proceso terminó con una condena para el chofer del móvil

Manifestaciones frente a los Tribunales durante el juicio a oficiales de la Policía Metropolitana por atropellar y matar a Nehuén Rodríguez
Manifestaciones frente a los Tribunales durante el juicio a oficiales de la Policía Metropolitana por atropellar y matar a Nehuén Rodríguez Crédito: La Poderosa
Gastón Rodríguez
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22 de julio de 2018  

El 14 de diciembre de 2014, en Mendoza, Huracán goleó a Atlético Tucumán y alcanzó el ansiado ascenso a la Primera División. En La Boca, Nehuén Rodríguez, de 18 años, siguió el partido por televisión y cerca de la medianoche salió con su moto para festejar, como otros tantos "quemeros", en la sede del club de Parque Patricios. Nunca llegó: en la esquina de Brandsen y Ramón Carrillo, Barracas, fue arrollado por una camioneta de la Policía Metropolitana.

Según lo que se pudo reconstruir en el juicio oral, sobre la base de testimonios, peritajes y cámaras de seguridad, la camioneta conducida por el oficial Daniel Castagnasso embistió con su parte frontal izquierda la moto Gilera GLA 110 conducida por Nehuén. Por el impacto, el joven voló unos 25 metros, perdiendo en el aire el casco y las zapatillas. "Fue como una explosión", describió uno de los testigos.

La querella, a través del abogado Pablo Rovatti, había pedido para Castagnasso una pena de cuatro años y seis meses de prisión por "homicidio imprudente", al considerar que el policía había actuado con "temeridad", es decir, "con una imprudencia gravísima".

Por su parte, el fiscal Marcelo Saint Jean, que coincidió en términos generales con los planteos de la querella, señaló como atenuante que el móvil se dirigía a atender una llamada al 911, y solicitó una pena de tres años en suspenso por homicidio culposo.

Finalmente, el 3 de abril pasado el policía fue condenado a la pena de tres años de prisión en suspenso por el delito de homicidio culposo e inhabilitación para conducir durante el período de seis años. También aceptó el pedido de la querella de investigar al oficial inspector José Daniel Soria Barba por falso testimonio. La misma medida se extendió al perito de la defensa, Luis Alberto Pérez, quien había testificado de forma arbitraria que el móvil policial avanzaba a 37 kilómetros por hora al momento del choque.

"A Castagnasso lo beneficiaron con el atenuante del llamado al 911, pero todos los días se queman conventillos en La Boca y los bomberos pasan a toda velocidad y nunca mataron a nadie. Lo único que hacen es aturdir a los vecinos con las sirenas. Los policías tienen más responsabilidades que un civil y deberían tener más cuidado. Por esto y por el encubrimiento decimos que el de mi hijo se trató de otro caso de gatillo fácil", concluyó Roxana Cainzos, la madre de la víctima.

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