El sicariato se cobró tres vidas en las últimas 24 horas y dispara la estadística de homicidios en Rosario

Uno de los gatilleros es un "soldadito" de un búnker, de 16 años; la tasa de asesinatos volvió a los niveles de 2016
Uno de los gatilleros es un "soldadito" de un búnker, de 16 años; la tasa de asesinatos volvió a los niveles de 2016 Crédito: Google Maps
Germán de los Santos
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29 de noviembre de 2018  • 15:13

ROSARIO.- Sicarios que disparan, matan y huyen. Con ese método se produjeron en solo 24 horas tres de los cuatro homicidios que se cometieron en el departamento Rosario , donde la violencia recrudeció este año y la cifra de 184 homicidios en lo que va de 2018 superó ampliamente los 147 crímenes que hubo en 2017.

A la 1, Nahuel Duarte, de 16 años, caminaba con un amigo por el barrio Ludueña cuando fue interceptado por dos jóvenes que comenzaron a dispararles en Magallanes y Navarro. Lo hirieron de un tiro en el abdomen. Trasladado al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (HECA), murió a las 3.30.

Fuentes policiales señalaron que el asesino del adolescente estaría identificado: se trataría de un "soldadito" de un búnker de drogas de la zona. El amigo de la víctima dijo que Nahuel fue padre hace pocos días.

Tres horas antes, anteanoche, a las 22, Mauricio Sandino, de 25 años, estaba sentado en la puerta de su casa, en Ayacucho al 4000, en el sur de la ciudad, cuando dos hombres que iban en moto pararon y comenzaron a dispararle. Trató de esconderse, pero un tiro le atravesó el brazo y el proyectil se alojó en su axila, con lo que le causó una herida mortal.

En una situación similar fue acribillado Eduardo Aguirre, de 25 años, en Villa Gobernador Gálvez, ciudad vecina a Rosario. Este joven estaba tomando mates en la vereda de su vivienda cuando dos hombres en moto aparecieron en la escena.

Uno de ellos, según observaron los vecinos, discutió con Aguirre e instantes después sacó su pistola calibre 9 milímetros y abrió fuego. El muchacho trató de huir, pero terminó muerto en el piso de tierra de su casa. Doce balazos impactaron en su cuerpo. Los investigadores intentan establecer si este crimen está ligado al de Esteban Santamaría, que fue ultimado 24 horas antes a cuatro cuadras de allí.

A estos hechos se sumó la muerte de Ricardo Martín Gallozo, de 35 años, encontrado a la madrugada en su casa en Pueyrredón al 4000 atado de pies y manos, desnudo y con una cinta adhesiva rodeando su cabeza, ojos y boca. La primera hipótesis es que el asesino lo habría asfixiado. Aunque en la casa faltaban una notebook y las llaves del domicilio y las de la motocicleta de la víctima, se sospecha que el asesino conocía a Gallozo, con quien podría haber tenido una relación.

Retroceso

La cifra de homicidios en la ciudad llegó al nivel de hace dos años y quebró una tendencia a la baja que había comenzado en 2014, a pesar de la presencia de 5000 policías provinciales y, desde mayo, unos 1000 efectivos de la Gendarmería y la Policía Federal.

El fiscal general de Santa Fe, Jorge Baclini, admitió esta semana que en 2018 "hubo un pequeño rebrote de homicidios, entraderas y arrebatos callejeros" y advirtió que "a nivel general, en proyección, ha existido un aumento de homicidios". Concluyó: "Estamos en los números de 2016 en término de asesinatos".

El gobierno adjudica el incremento de los homicidios de este año a la influencia de los procesos judiciales contra la banda de Los Monos en la geografía narco de la ciudad. Es una hipótesis que se basa en que los espacios que quedaron "vacíos" para la comercialización de estupefacientes fueron ocupados por nuevos grupos, y esto motivó violentas disputas por el territorio que se definieron en enfrentamientos con armas de fuego.

Según un informe elaborado por el Ministerio de Seguridad de la Nación, en el primer semestre del año el 65% de los asesinatos tuvo como motivación "ajustes de cuentas y disputas territoriales". El nivel de letalidad también está dado por la cantidad de armas de fuego que se utilizan en este tipo de ataques con raíz narco. Dos de cada tres víctimas de crímenes violentos mueren por impactos de bala.

El pico de homicidios en Rosario se produjo en 2013, cuando la cifra llegó a 263 asesinatos. Ese año hubo 21,4 crímenes cada 100.000 habitantes, un nivel de violencia que emparentó a Rosario con las ciudades más sangrientas de América Latina.

Desde aquel año comenzó a bajar la cifra de homicidios: a 249, en 2014, y a 225, en 2015. El descenso fue superior al año siguiente, cuando hubo 177 casos; la tendencia se profundizó en 2017: con 147 asesinatos, Rosario quedó en 11,6 homicidios cada 100.000 habitantes, el doble de la media nacional, de 5,5.

El rebrote de violencia también se produjo en la ciudad de Santa Fe. En lo que va del año se contabilizan 83 crímenes, con lo que se superaron los 80 asesinatos que hubo en 2017 en la capital provincial.

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