En libertad condicional, salía a robar

El malviviente que el animador mató de ocho balazos tenía una condena de tres años y medio de prisión; buscan a un prófugo
Gustavo Carabajal
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14 de marzo de 2012  

El asaltante que murió durante el violento asalto en la casa del animador radial Angel "Baby" Etchecopar estaba en libertad condicional tras recibir una condena a tres años y medio de prisión por un robo a mano armada. Hasta anoche, ningún integrante del Tribunal Oral de San Martín que le otorgó ese beneficio al sospechoso explicó por qué excarceló al imputado, a pesar de los antecedentes que tenía. La Justicia investiga si debía estar preso y si hubo irregularidades en su liberación.

Según fuentes policiales y judiciales, el muerto habría sido identificado como Alejandro Ezequiel Morilla, de 24 años, y había salido de la cárcel en marzo de 2011. Un año antes, un tribunal de San Martín lo había condenado a tres años y medio de prisión por un robo con armas. Anteanoche, Morilla murió de ocho balazos durante el tiroteo en la casa de Etchecopar .

El fiscal Patricio Ferrari no pudo tomarles declaración a Etchecopar y a su hijo Federico, debido a que ambos se reponían de las operaciones a las que habían sido sometidos por las heridas que sufrieron durante el enfrentamiento. A partir de los peritajes y de los testimonios de la esposa y de la hija del conductor de radio se habría determinado que actuó en legítima defensa.

Al cierre de esta edición, el fiscal trataba de establecer si Etchecopar tenía registradas las armas que se encontraron en su domicilio. Esta medida fue tomada por el representante del Ministerio Público ante la presunción de que estarían vencidas las credenciales de legítimo usuario que Etchecopar obtuvo para poder tener dos pistolas Glock, otra Colt y una Pietro Beretta.

El fiscal Ferrari, además, ordenó una serie de allanamientos para apresar a un prófugo, que según las fuentes policiales sería de apellido Barreto, de 27 años y con antecedentes por robo y secuestro extorsivo. Su nombre habría sido aportado por su novia, dueña del Ford Galaxy utilizado por los delincuentes.

Barreto se había presentado dos horas después del tiroteo en la comisaría 5a. de San Martín para denunciar que le habían robado el vehículo. Se trató de una falsa denuncia. Cuando la policía fue a la casa de su novia, que figuraba como dueña del automóvil, la mujer dijo que le había prestado el auto a Barreto, que lo usaba para salir a robar.

Según los partes médicos difundidos por el hospital central de San Isidro, el conductor de Radio 10 y su hijo Federico, de 24 años, seguían internados. El joven fue sometido ayer a una nueva operación en la región abdominal, donde había recibido un tiro.

Etchecopar fue atacado anteanoche, minutos después de las 21.30, cuando tres asaltantes irrumpieron en su vivienda, situada en Francia al 100, de San Isidro, apuntando con armas a las cabezas de su hijo Federico y de la novia del muchacho. Ambos habían sido tomados como rehenes por los tres delincuentes que se movilizaban en un Ford Galaxy.

"Tirale, matalo"

En la casa estaban el conductor de Radio 10, su esposa y su hija, embarazada de ocho meses. El periodista Samuel "Chiche" Gelblung relató que Etchecopar le contó que primero le entregó dinero, un reloj y un televisor tipo plasma a los asaltantes, pero que luego uno de ellos advirtió quién era e intentó matarlo.

"Es Etchecopar, tirale, matalo", aseguró Gelblung que le relató el conductor radial que gritó uno de los ladrones. Afirmó que después le gatillaron, pero el tiro no salió. "En ese momento Baby simuló que tenía un infarto, se tiró sobre la mesita de noche, tomó el arma y disparó contra el ladrón", afirmó Gelblung, según le contó su amigo en el hospital.

El tiroteo, en el que por lo menos se dispararon 18 balazos dentro de la casa, se habría iniciado en la planta alta y finalizado en la planta baja de la propiedad. "Todo duró tres minutos", relató Daniel Hadad, dueño de la radio en la que trabaja Etchecopar.

Una vez acallados los disparos, se comprobó que Morilla estaba muerto de ocho balazos. Otro delincuente, identificado como Lucas Vázquez, de 18 años, fue apresado horas después con dos heridas en los hombros, mientras un tercero se mantiene prófugo. Los tres vivían en villa Melo, en el partido bonaerense de San Martín.

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