La pareja del acusado compró 11 vehículos en menos de 10 años

Entre ellos, un Porsche de $ 905.000; un empresario bonaerense fue sobreseído
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17 de febrero de 2015  

Gricelda Sosa tiene 34 años. Vive en Posadas. Entre 2005 y 2014 compró 11 vehículos. Algunos, después, los vendió. Uno de los autos que se le adjudican es un Porsche Coupé Cayman, valuado en aproximadamente 905.000 pesos. No adquirió la totalidad del lujoso coche. Según los registros oficiales, es propietaria del 33 por ciento del coche.

Ella es la pareja de Roberto Rodríguez, al que le adjudican otro 34 por ciento del lujoso auto. Ambos están procesados con prisión preventiva por lavado de dinero.

El juez federal Carlos Soto Dávila adjudicó a Sosa la compra de un Seat León por $ 150.000, en 2011; un Toyota RAV4, por $ 192.700, en julio de 2013, que fue vendido en agosto de 2014 por $ 345.000, y una Toyota Hilux, adquirida en diciembre de 2011 por $ 189.900 y vendida en abril de 2013 por $ 180.000.

El 1° de octubre pasado, por orden del juez federal Soto Dávila, la Gendarmería hizo 58 allanamientos simultáneos en Misiones, Mendoza, Chaco, el conurbano y la Capital. Ese día se secuestraron 100 automóviles de lujo.

Uno de los operativos se hizo en la concesionaria Maronna Automóviles, situada en el km 39,5 de la Panamericana, en Pilar. En la resolución en la que procesó a ocho personas por lavado de dinero, Soto Dávila dictó también la falta de mérito de Carlos Maronna, responsable y dueño de un 70% de la firma.

En la investigación se comprobó que Maronna sólo tuvo una relación comercial con los integrantes de la organización investigada.

Maronna y su familia pensaban que la persona que les compraba los lujosos vehículos se llamaba Gabriel Sosa, la falsa identidad que utilizaba Rodríguez. Cuando los Maronna tuvieron una agencia en San Miguel, el falso Sosa les compró cuatro o cinco vehículos.

"Lo conocí [al falso Sosa] en Pilar cuando abrimos la agencia. Un día vino y compró un BMW. Primero nos preguntaba el precio y nos decía que podía pagar 15 o 20 por ciento de contado y lo otro en cuatro cuotas. Siempre los transfería a nombre de otras personas. Para nosotros era un cliente más, y es normal tener un cliente que cambie tres o cuatro veces el auto. En 2012 le habré vendido cuatro o cinco autos", explicó Maronna cuando fue indagado por el juez Soto Dávila.

El empresario agregó: "Un día viene a la agencia y me dice que quería un Porsche Cayman. Me dijo que pondría $ 300.000 y la diferencia, en cuotas. Ahí me dijo que estaba juntando autos para su concesionaria. También le vendí una Audi Q5 que era de un amigo mío, zapatero".

Cuando resolvió la situación procesal de Maronna, Soto Dávila explicó: "En la etapa procesal en la que nos encontramos, habiéndose diligenciado una gran cantidad de medidas instructorias, nos hallamos ante la oportunidad de sostener que la vinculación de Maronna con Rodríguez se circunscribe a actividades de compraventa de automóviles, sin haberse incorporado otros elementos que permitan acreditar el conocimiento de la ilicitud de los fondos con los cuales las operaciones de la organización se llevaban a cabo". Y le dictó la falta de mérito.

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