La producción local de drogas sintéticas amplía el mercado del narcotráfico

Daniel Gallo
Daniel Gallo LA NACION
El hallazgo de dos grandes laboratorios y la incautación de miles de pastillas de éxtasis revelan el alza en el consumo de esta sustancia
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4 de febrero de 2014  

Ya instalados los primeros laboratorios de cocaína en la Argentina, otra rama del narcotráfico se afianza: la producción local de drogas sintéticas. El decomiso de cantidades cada vez más grandes de pastillas de éxtasis, en sus diversas variantes, hizo sospechar a las autoridades acerca de la existencia de cocinas propias de drogas de diseño. Dos operativos policiales en septiembre pasado y en enero último confirmaron la presencia de drogas sintéticas argentinas para un mercado que tiende a crecer.

La Policía Bonaerense desarticuló en enero pasado un laboratorio de éxtasis ubicado en el balneario de Mar de Ajó. La producción, estimada a partir de la materia prima encontrada en el lugar, alcanzaría a las 600.000 pastillas, el doble de lo incautado por la Aduana en Ezeiza desde 2004. Esas y otras cifras señalan que el mercado de drogas sintéticas vive un auge no observado antes.

En 2011 la fuerza policial de Buenos Aires había secuestrado 1700 pastillas de éxtasis; un año después, el decomiso pasó a 11.000 unidades, para dar un salto a las 50.000 dosis de esa droga incautada durante 2013. Todos los jefes antidrogas coinciden en apuntar que el aumento en la captura de una sustancia siempre significa una mayor presencia de ésta en las calles.

En septiembre pasado otro procedimiento, en ese caso de la Policía Federal, descubrió un laboratorio instalado en el microcentro porteño, en Viamonte al 800, con capacidad de producir 100.000 dosis de éxtasis. Durante los meses de investigación tras los pasos de esa banda se incautaron unas 22.000 pastillas de éxtasis. Poco tiempo atrás, en 2011, la captura de éxtasis en la ciudad de Buenos Aires no alcanzaba a 3000 unidades. Aunque ya se habían capturado en las provincias unas 35.000 pastillas enviadas a la región metropolitana.

Ese año también se conoció la última encuesta nacional de consumo de drogas efectuada por la Sedronar, que indicó un mercado insignificante para el éxtasis, con un universo de consumidores anuales estimado en 9000 personas, el 0,05 por ciento de la población de 16 a 35 años. Si ese supuesto grupo de consumidores hiciese un uso abusivo, estimado en dos pastillas por fin de semana, el mercado anual de éxtasis estaría reducido a un millón de pastillas. Las capacidades de elaboración de los dos laboratorios detectados cubriría el 70 por ciento de esa demanda. Sin embargo, los hechos apuntan a que los consumidores parecen haberse incrementado, tal como revela el hallazgo de la producción local.

La dimensión económica del mercado se advierte en la fábrica de éxtasis localizada en Mar del Ajó. Con su producción en la calle hubiese cosechado unos 40 millones de pesos, ya que según las investigaciones judiciales cada pastilla de éxtasis vale unos $ 60.

Con esta droga asociada a las fiestas nocturnas, los narcos lograron forjar un mercado para adolescentes. Según la encuesta entre estudiantes de nivel medio dada a conocer por la Sedronar en 2012, esa droga es consumida por el 1,3 por ciento de los alumnos de la ciudad de Buenos Aires, una proporción muy cercana al 1,8 por ciento que inhala cocaína.

El mercado empezó a generarse a partir de envíos desde el exterior, en especial desde Holanda. Ese circuito de ingreso ilegal de drogas tenía su punto de cruce en el aeropuerto internacional de Ezeiza, donde el primer golpe de la Aduana fue descubrir en 2004 un cargamento de 50.000 pastillas de éxtasis. Desde entonces se sumó una incautación total de 310.000 unidades, con un último hallazgo importante en 2012, con casi 30.000 dosis halladas en un equipaje. Esa ruta se abrió como parte de un intercambio de cocaína por éxtasis.

Una alianza de esa condición fue forjada por traficantes de Ucrania con sus nexos locales. A cambio de los contactos con narcos colombianos y el tránsito y acopio en la Argentina de cargamentos de cocaína, los extranjeros se transformaban en proveedores de pastillas de éxtasis. El aviso de la policía de Ucrania permitió en 2012 detener a la red argentina, que diversificaba sus puestos de venta con droga sintética, cocaína y marihuana.

Esa característica de maxiquiosco de drogas es encontrada en los vendedores callejeros de éxtasis, que en general caen con esa droga en su poder sumada a cocaína y marihuana listas para la venta minorista. La diversificación de mercados también alcanza a las drogas sintéticas, con el LSD y la ketamina como compañías del éxtasis.

Las mismas redes parecerían encargarse de la distribución y venta de toda clase de drogas. Un narcomenudeo que empieza a contar con producción local con suficiente elaboración como para abastecer todo el mercado. Y hacerlo crecer.

Los números del éxtasis

  • 600.000 pastillas

    Fue descubierto en Mar de Ajó un laboratorio con capacidad de procesar más de medio millón de pastillas de éxtasis
  • 310.000 dosis en Ezeiza

    Desde 2004, la Aduana secuestró en Ezeiza una cantidad de pastillas de éxtasis que equivale a la mitad de la producción de un laboratorio local
  • 2000% aumento de decomisos

    Es el crecimiento de dosis incautadas de 2011 a hoy
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