Madres de chicos víctimas de abusos, unidas para enfrentar a la "Justicia patriarcal"

Un grupo de madres, en el encuentro inaugural tras la creación de Amora, frente a los tribunales porteños
Un grupo de madres, en el encuentro inaugural tras la creación de Amora, frente a los tribunales porteños Crédito: Amora
Denuncian que en el sistema de los tribunales de Familia se promueve la revinculación de los niños con sus padres, incluso en casos en los que hubo violencia o maltratos previos; proponen un cambio normativo
Gastón Rodríguez
(0)
15 de abril de 2019  

Su primera reunión fue el 2 de febrero, en un lugar que se mantuvo secreto hasta último momento y duró siete horas. "Solo pueden ingresar mamás protectoras", se insistía en las cadenas de WhatsApp en los días previos. Una vez juntas, compartieron sus dramas, se consolaron, confesaron sus miedos a la exposición y, sobre todo, se prometieron visibilizar sus causas.

Así nació la Asamblea de Madres Organizadas de la República Argentina (Amora), un colectivo que lucha contra lo que ellas llaman una "Justicia patriarcal" que "vulnera los derechos de las infancias y las maternidades" en favor de padres violentos o abusadores.

"Sabemos que existen buenos jueces, fiscales, gente ética, pero cuando hablamos de 'Justicia patriarcal' no hablamos de personas, sino de un sistema que no está pensado en función del más débil, sino para que se activen herramientas que silencian y condenan a nuestros hijos e hijas", sostiene Verónica Quiroga, una de las impulsoras de Amora.

Se definen como una red nacional de madres que denunciaron que sus hijos fueron víctimas de abuso infantil intrafamiliar, cuya principal finalidad es el cumplimiento efectivo de la Convención Internacional de los Derechos de los Niños, Niñas y Juventud, y de la ley de protección integral de la mujer. El mayor obstáculo, afirman, es la instancia judicial.

"Cuando una madre va a denunciar violencia o abuso contra su hijo o hija, la primera reacción de la Justicia es poner en duda su palabra; luego, la del niño o niña, y por último pone por encima de todo el derecho a la revinculación, sin tener en cuenta la existencia de las denuncias penales y el proceso investigativo abierto. Nosotras la llamamos 'revinculaciones forzadas', porque los chicos no quieren ser expuestos a los agresores, se niegan y lo expresan. Hemos visto revinculaciones terribles, con niños arrancados de sus madres con la fuerza de la policía, pero en los tribunales de Familia responden que es la madre la que no quiere que los hijos vean al padre", explicó Quiroga.

Verónica recuerda que empezó la lucha sola en Santa Fe, buscando otras madres en su situación. Creó una red en la provincia -el Frente de Madres contra el Inexistente Síndrome de Alienación Parental [SAP] y la Violencia Judicial-, pero pronto se dio cuenta de que el problema se replicaba en el norte, en la Patagonia y, por supuesto, en la ciudad y la provincia de Buenos Aires.

Se conoce como SAP al conjunto de síntomas que exteriorizan los hijos cuando uno de sus progenitores, a través de distintas estrategias, influencia de modo decisivo a los chicos para minar el vínculo con el otro progenitor, de forma de impedir u obstaculizar el contacto.

Una de las principales luchas de Amora está relacionada con la derogación de la ley 24.270, de impedimento de contacto, que configura como delito el caso del "padre o tercero que impidiere u obstruyere el contacto de menores de edad con sus padres no convivientes".

"Aunque se los ordene la Justicia -sostiene Quiroga-, ninguna mamá va a entregar a su hijo o hija para que siga siendo violada o para que le devuelvan un cadáver después de haberlo golpeado. Esas madres van a seguir impidiendo el contacto porque van a priorizar la integridad de sus hijos. Hay madres que fueron condenadas, multadas y que, incluso, debieron indemnizar a violadores o violentos por haber impedido el contacto. Nuestro único delito es ser madres protectoras de los derechos de nuestros hijos e hijas".

"La idea de Amora surgió hace mucho, pero no se había logrado por miedo a la exposición en los juzgados y a que eso afectara las causas. Pero esta vez, por el impulso de algunas mamás como Verónica y de otras que integramos ONG, logramos que unas 60 mujeres de todo el país vinieran hasta un punto de la Capital donde se realizó la primera asamblea, y que luego marcharan hasta la puerta de los tribunales para sacarse la primera foto juntas", cuenta Rachel Holway, fundadora de Alerta Vida y alma máter de Amora.

Desde aquel acto se sumaron a la asamblea otras 100 madres, que conformaron comisiones de Legales, Socorristas (encargadas de acompañar los casos más urgentes) y Prensa, entre otros, y que votaron como sede de la próxima reunión (aún sin fecha confirmada) la ciudad de Cipolletti, Río Negro. Holway dijo: "Estamos reuniendo material que llevaremos al Congreso, a la Corte Suprema y al Consejo de la Magistratura".

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.