Negociadora: una mujer, a cargo de resolver casos con rehenes

Se trata de la primera policía que tiene la tarea de entablar diálogos con delincuentes en situaciones de máximo peligro
Se trata de la primera policía que tiene la tarea de entablar diálogos con delincuentes en situaciones de máximo peligro Crédito: Soledad Aznarez
Gabriel Di Nicola
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26 de diciembre de 2018  

Tensión. Nerviosismo. Miedo. Eran las sensaciones que se vivían en la Costanera Norte cuando un parrillero de 67 años, padre de 11 hijos y abuelo de varios nietos, amenazaba con quitarse la vida con una cuchilla. Estaba atrincherado en su puesto de comidas. Se resistía al desalojo. Las horas pasaban y el hombre continuaba con su postura. Hasta habló con un canal de noticias. El desenlace era incierto hasta que la oficial mayor de la Policía de la Ciudad Gisella Cimiñera se ganó la confianza de ese hombre, le habló sobre la importancia de continuar como el sostén económico para su familia y con las palabras adecuadas lo tranquilizó y logró que se entregara.

"Respiramos aliviados cuando todo terminó", dijo la mujer policía. Habían pasado cinco días del inicio de la primavera. Cimiñera, de 41 años y madre de un niño de cinco, nunca olvidará ese mediodía caluroso en la ciudad de Buenos Aires. Fue su debut como "negociadora" de la fuerza de seguridad porteña para casos de alto riesgo.

Ella es la primera mujer negociadora de la Policía de la Ciudad , puesto obtenido después de una instrucción rigurosa de cinco semanas en la División Especial de Seguridad Halcón, de la policía bonaerense. Durante ese lapso solo pudo ver a su hijo Valentino los fines de semana. Al niño, al principio, no le gustaba el nuevo trabajo de su madre. A pesar de sus cinco años, entendió que su madre tiene una misión riesgosa. Con el transcurso de los meses comenzó a aceptarlo.

"En un primer momento no tuve la dimensión de que me convertí en la primera mujer negociadora de la Policía de la Ciudad. Mi meta era aprobar el curso y superarme. Ahora puedo decir que me gusta la idea de inspirar a otras mujeres para que tomen el mismo camino y que mi experiencia sirva como motivación para otras mujeres policías", sostuvo Cimiñera en una entrevista con LA NACION.

Cimiñera sabe que para cumplir su misión en la División Negociadores, que depende del Departamento Fuerzas Especiales de la Policía de la Ciudad, son claves la empatía, la tolerancia y sobre todo escuchar a la persona que está atrincherada o que decidió tomar rehenes.

"Me interesó tener una herramienta adicional y explotar más la palabra que el uso de la fuerza letal", contó Cimiñera sobre la decisión de integrar el cuerpo de negociadores.

Cimiñera además de ser policía es profesora de educación física e instructora de Kapap, un método de defensa personal que se usa en las fuerzas especiales israelíes.

En 2005 ingresó en la por entonces Policía Aeronáutica Nacional (PAN), fuerza que poco después dio origen a la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) . Formó parte del equipo de asalto táctico de la División de Operaciones Especiales y se encargó de la custodia de los presidentes que llegaban al Aeropuerto Internacional de Ezeiza .

En 2011 pasó a la Policía Metropolitana, la fuerza de seguridad creada por Mauricio Macri durante su gestión como jefe de gobierno porteño. Terminó en el primer lugar de la orden de mérito de la nivelación que se les daba a los aspirantes que tenían experiencia en otras fuerzas de seguridad.

En la entrevista con LA NACION, Cimiñera estuvo acompañada por otros integrantes de la División Negociadores: el subcomisario Cristian Pérez Galeano, jefe de la dependencia, la psicóloga Paola Szerman y el inspector principal Javier Farrus, otro negociador. Todos están en la órbita del comisario Guillermo Vassallo, que conduce el Departamento Fuerzas Especiales de la Policía de la Ciudad.

"El éxito del equipo es poner a las víctimas a salvo y a los autores del delito, a disposición de la Justicia. Lo único que garantiza el éxito es el trabajo", sostuvo a LA NACION el comisario Vasallo.

El jefe del Departamento Fuerzas Especiales de la Policía de la Ciudad explicó que Cimiñera no fue elegida para hacer el curso de negociadora por una cuestión de igualdad de género, sino por su capacidad y sus condiciones. "A nadie se le regala nada. La vara es la misma para todos", dijo Vasallo.

La oficial mayor y sus compañeros de equipo no solo deben negociar con hombres que se atrincheran y amenazan con suicidarse, como el caso del parrillero de la Costanera Norte. También tienen que entablar diálogo con delincuentes que tienen a personas tomadas como rehenes.

"Si arrancamos con una mentira, perdemos toda nuestra credibilidad. Tenemos que tener paciencia, porque la persona con la que negociamos pasa por todos los estados de ánimo. Nosotros no solo tenemos que comunicarnos con las palabras, también tenemos que saber leer los gestos del otro", explicó la primera mujer negociadora de la Policía de la Ciudad.

En el equipo de trabajo, Cimiñera nunca sintió una desigualdad entre hombres y mujeres. "Somos todos iguales. Tenemos las mismas posibilidades", afirmó la oficial mayor de la Policía de la Ciudad. Sí, reveló, se tuvo que ganar el lugar y demostrar que estaba a la par de los hombres cuando se unió al Grupo Especial de Asalto Táctico de la PSA.

Aunque sabe que tiene que estar alerta por si llaman por una emergencia y que hasta sus vacaciones pueden interrumpirse por un caso de alto riesgo, Cimiñera intenta como toda madre desconectarse cuando vuelve a su casa y se encuentra con su hijo.

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