Otro caso en Mar del Plata: un comerciante mató a un ladrón

El delincuente había tomado como escudo a la esposa del dueño del minimercado; luego el hermano del maleante quiso matarlo
Darío Palavecino
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4 de septiembre de 2016  

MAR DEL PLATA.- El joven, acompañado de su padre, apeló a la excusa de un supuesto disparo en la boca en una fallida tentativa de suicidio para asegurarse acceso a la guardia del hospital. Pero lejos de esperar atención médica y con ánimo de venganza, se dedicó a buscar por los pasillos y salas al comerciante que, al resistir a un intento de asalto, anteanoche había matado de dos tiros a su hermano.

La posibilidad de justicia por mano propia se abortó con la pronta intervención policial, que reforzó la custodia tanto en el Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA) como en el minimercado de Ortega y Gasset y Falkner, donde se produjo el tiroteo que terminó con el delincuente muerto y el propietario del local con una herida de bala en el omóplato.

Tensas fueran las horas posteriores a este enfrentamiento entre un asaltante y el dueño de un comercio del barrio Los Pinares. Familiares del muerto juraron venganza y dieron las primeras señales claras de que no se quedarían solo en las palabras.

El fiscal Fernando Castro, a cargo de la investigación, imputa al comerciante por el delito de homicidio agravado por uso de arma pero le permitirá seguir el proceso en libertad, ya que considera que el acusado se mantendrá a disposición de la justicia y no hay riesgo de fuga ni de entorpecimiento de la causa.

Ayer se supo que el joven asesinado tenía 19 años. Se llamaba Claudio Dusinsky y tenía antecedentes por encubrimiento y portación de arma de guerra.

Bajo el apodo de "Cototo", en las redes sociales se solía mostrar con armas de fuego en mano. En principio trascendió que había salido hace poco de la cárcel, pero la confusión fue con uno de sus hermanos. De todos modos se aguarda el informe forense con la identificación mediante registro de huellas dactilares.

La versión que se consolida en la causa es que anteanoche, a las 20, Dusinsky entró a robar armado con una pistola Browning 9 mm. Encontró a la esposa del comerciante en la vereda, mientras movía unos cajones con verdura hacia el interior, ya que se aproximaba el horario de cierre del local.

La redujo y la utilizó como escudo humano. El dueño del local le dio el dinero de la caja, pero el asaltante pidió más. "Quiero la plata grande", le insistió, mientras con la pistola apuntaba a la cabeza de la mujer. En esa circunstancia el comerciante tomó su arma, una Beretta 9mm, apuntó y gatilló al menos dos veces. Los proyectiles hicieron blanco en el rostro del ladrón, a la altura de mejilla y sien. Murió en el lugar.

Restan peritajes pero hasta el momento se da por hecho que hubo al menos seis disparos. La pistola del delincuente no tenía pedido de secuestro y aún resta que el Registro Nacional de Armas (Renar) informe si el comerciante tenía su pistola declarada y el correspondiente permiso de uso y/o portación.

El fiscal Castro sostiene por ahora la carátula del homicidio agravado. Al menos hasta que pueda esclarecer la dinámica del enfrentamiento. Por ahora sólo tiene los testimonios del comerciante y de su esposa.

El representante del Ministerio Público espera también que algunos testigos, vecinos del barrio, puedan aportar algún dato adicional. Lo cierto es que en el comercio, al momento de los tiros, no había clientes.

En el local, entre góndolas y heladeras, se secuestraron vainas servidas de ambas armas. Sí se pudo conocer que las heridas de bala de Dusinsky coincidirían con un movimiento de retirada, en posición de agachado y ya en dirección a la puerta del local, según confiaron a LA NACION fuentes de la investigación. La situación, de confirmarse, podría comprometer al comerciante, que ayer por la tarde recibió el alta médica ya que la lesión que recibió por la espalda no era de gravedad.

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