Por edad son inimputables. Están prácticamente fuera del alcance de la ley. Y parecen comprender esa ventajosa situación. O al menos, los mayores de su cercanía buscan aprovechar esa impunidad. En los últimos días se sucedieron varios casos de menores delincuentes que no pueden ser juzgados bajo el Régimen Penal Juvenil, que marca en los 16 años el límite para penar conductas. Fue presentado un proyecto de ley para bajar la imputabilidad a los 13 años. Pero los hechos de esta semana empiezan a señalar una nueva frontera: otra vez fue capturado un chico de apenas 12 años.