Otro homicidio pone en jaque al sistema de seguridad en Mar del Plata

Un hombre de 78 años fue atacado por tres delincuentes que, antes de matarlo, lo torturaron; la víctima vivía de la venta de flores que cultivaba en una pequeña quinta
Darío Palavecino
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13 de febrero de 2014  

MAR DEL PLATA.- Saña pura la de los delincuentes. Lo golpearon. Le hicieron tajos con un arma blanca y hasta le seccionaron el lóbulo de una de sus orejas. A la tortura le siguió una puñalada letal en la pierna que acabó con la vida de un florista de 78 años en lo que se presume que, además, fue un robo consumado o en grado de tentativa.

Herido, desangrándose y sin resto para hablar, Marcelo Rubiano alcanzó a levantar tres dedos de la mano para responderle al vecino que lo asistía cuántos eran los delincuentes que lo habían atacado.

Es la tercera muerte en ocasión de robo que ocurre en esta ciudad en lo que va de esta semana. Anteayer, un jubilado falleció de un paro cardíaco mientras era asaltado y golpeado, todo con su esposa de testigo, hemipléjica y también maniatada a su silla de ruedas. Y la serie había comenzado el lunes con un filetero de 28 años golpeado por ladrones que lo consideraron sin vida y lo enterraron cuando todavía respiraba. Murió por asfixia.

La autopsia confirmó que Rubiano falleció ayer porque sufrió un corte en la arteria femoral. Hubo quejas en el vecindario porque la ambulancia tardó más de media hora en llegar y al arribo de los médicos la víctima ya estaba sin vida, pero las características de la lesión daban cuenta de un cuadro irreversible.

A Rubiano, que tenía un estilo de vida muy humilde, ya que vivía de la venta de lo que sembraba en su pequeña quinta, lo redujeron en el interior de su vivienda de Soldado Ferreira al 1000 del barrio 2 de Abril, próximo a la ruta 2, en el acceso a Mar del Plata.

La presunción de un robo como desencadenante surge de la situación advertida por los peritos en el dormitorio de la víctima. Cajones y placard estaban revueltos, con prendas diseminadas por toda la dependencia, por lo que se cree que buscaron dinero.

"Quizá tenían un dato erróneo, porque no era un hombre con ingresos importantes ni referencias de ahorro", confió una fuente de la investigación.

La presencia de abundante sangre en el pantalón hizo presumir también que la víctima pudiera haber sufrido algún abuso sexual. La autopsia descartó esa hipótesis.

Múltiples lesiones

Los forenses también confirmaron las severas lesiones que los atacantes provocaron a Rubiano. Tenía múltiples escoriaciones, heridas cortantes y la más llamativa era la que le provocaron en la oreja, con un corte total del lóbulo. No hay dudas de que fue parte de una sesión de tortura.

A pesar de las graves lesiones, y según surge de las manchas de sangre que quedaron entre la casa y el parque que da a la calle, Rubiano intentó salir a pedir ayuda, pero no pudo avanzar más allá del portón. Allí quedó tendido y fue donde lo asistió un vecino. "Le pregunté cuántos fueron los atacantes y con los dedos me dijo tres, porque ya no podía hablar", relató.

Tenía también un cinturón suelto que se creía que pudo haber sido utilizado por los agresores para golpearlo o estrangularlo. Se estima que, ya herido en la pierna, Rubiano habría intentado hacerse un torniquete para frenar la terrible hemorragia que lo terminó desangrando.

La causa está en manos de la fiscal María Teresa Sánchez y hasta anoche no tenía sospechosos identificados, aun cuando en la escena del crimen se levantaron huellas dactilares que por ahora dieron resultados negativos en los cotejos con los archivos de personas con antecedentes delictivos.

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