Perpetua porque atropelló a tres jóvenes y mató a uno de ellos

Se aplicó la dura pena a un hombre que, luego de una discusión con un grupo de personas en una discoteca, se puso al volante de su camioneta, se subió a la vereda y los embistió
Jesús Cornejo
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17 de octubre de 2013  

LA PLATA.- En un fallo sin precedentes en la provincia, fue condenado a prisión perpetua un hombre que embistió a propósito a un grupo de jóvenes con el que poco antes había discutido y mató a uno de ellos, en un hecho ocurrido en la puerta de una discoteca de esta ciudad, en 2010. El tribunal penal que impuso la sentencia consideró que el conductor usó su vehículo como un arma con la que podía matar.

La sentencia no sólo desató la reacción del condenado en la sala de audiencia, sino también la de sus familiares que se asombraron de la magnitud de la pena y se intercambiaron una serie de insultos con amigos y familiares de la víctima.

El hecho trágico sucedió hace tres años, el 5 de diciembre de 2010, a la salida de la discoteca El Templo, situada en la avenida 60, entre 4 y 5. Allí, dos grupos de jóvenes comenzaron a discutir en la puerta del boliche. La disputa subió de tono y comenzaron las agresiones físicas; fue entonces cuando José Feliciano Rojas López, de 25 años, se subió a su camioneta Ford F-100 y atropelló al grupo de jóvenes. Como consecuencia del impacto, Sergio Martín González, de 23 años, perdió la vida.

Según el fallo del Tribunal Oral en lo Criminal IV de La Plata, el imputado "maniobró para subirse a la vereda, arrancó un contenedor de metal de basura, para final y deliberadamente embestir con la parte frontal -sin frenar en ningún momento- a otro hombre, aplastándolo contra una cortina metálica".

Calificaciones diferentes

Por el hecho, los magistrados coincidieron en que "Rojas López usó su camioneta como un arma [lenguaje poco frecuente en sentencias], con intención le apuntó a su oponente y lo mató". La disidencia se generó a la hora de encuadrar legalmente el trágico episodio.

El juez Emir Caputo Tártara -autor del voto mayoritario al que adhirió su colega Lidia Moro- entendió que se trató de un homicidio calificado, "cometido con un medio idóneo para causar un peligro común" (artículo 80, inciso 5, del Código Penal), que se castiga con prisión o reclusión perpetua.

"El agresor al comando de dicha camioneta generó de manera clara y contundente un peligro común para la vida de al menos nueve personas que se encontraban en el contexto del tumulto generalizado, paradas, sentadas, tiradas en el piso o caminando por la línea y sectores de desplazamiento del vehículo lanzado a la carrera", subrayó Caputo Tártara en su voto.

En diálogo con LA NACION, el juez Caputo Tártara sostuvo que además de las nueve personas que pudieron haber sido atropelladas por el condenado, otras dos sufrieron heridas en la embestida que Rojas López realizó con su camioneta Ford F-100.

Por su parte, el juez Juan Carlos Bruni (h.) votó en disidencia y entendió que el caso debe encuadrarse como homicidio simple y propuso una pena de 18 años de prisión.

Si bien Rojas López "pasó muy cerca de otras personas y que en algunos casos si no se hubieran corrido las habría atropellado, en definitiva esto no ocurrió, tampoco sabemos cuántas fueron o cuán cerca pasó de ellas, por lo que el potencial peligro que el medio empleado debió generar, sólo quedó en eso, en una mera hipótesis, que, por sí sola, no resulta suficiente para darle al «medio empleado» semejante entidad; más aún cuando ni siquiera las potenciales víctimas testimoniaran en el debate", explicó el magistrado en su decisión.

Y ejemplificó: "Darle a la camioneta que conducía el imputado esa calificación sería como equipararla a una bomba, que sí naturalmente crea necesariamente un peligro común".

"Había tomado cerveza"

El tribunal, por mayoría, le aplicó prisión perpetua al procesado y tomó en cuenta como agravante que el acusado, antes de embestir a los jóvenes, había ingerido cerveza "sabiendo que debía conducir su camioneta".

La sentencia será apelada ante el tribunal de Casación provincial. En los alegatos, el defensor oficial Manuel Bouchoux aseguró que Rojas López "no tuvo intención de matar, tenía la conciencia gravemente perturbada por su estado de ebriedad aguda y compleja, y un trauma craneoencefálico por los golpes recibidos en la pelea que se desató en la discoteca El Templo y finalizó en la puerta del boliche".

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