Piden que vaya a juicio la banda que secuestró a Santo Biasatti
Un hombre y dos hermanos están acusados de asociación ilícita; el fiscal Campagnoli les imputa cuatro hechos
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Era una banda bien organizada, capaz de "generar una situación de grave intranquilidad en la comunidad", como definieron los investigadores que lograron detener a sus integrantes. Actuaban en calles y avenidas donde podían circular a una gran velocidad. Elegían a sus víctimas por los vehículos de alta gama que conducían y, una vez que lograban capturarlos, los golpeaban, les robaban el dinero y todos los objetos de valor. Antes de liberarlos, les exigían las claves de seguridad de sus tarjetas de dinero para extraer efectivo en los cajeros automáticos.
La banda actuó entre abril y julio del año pasado. Interceptaban a sus víctimas, entre las que estuvo el periodista Santo Biasatti, en la zona de la Costanera Norte o en la avenida Cantilo, cerca de la cancha de River Plate. Después, las mantenían cautivas dentro de los vehículos circulando por la avenida General Paz.
Tres de sus integrantes están detenidos con prisión preventiva. En las últimas horas, el fiscal José María Campagnoli solicitó que Juan Cruz Alonso, de 36 años, y los hermanos Lucas y Luciano Medina, de 23 y 19, respectivamente, sean enjuiciados por integrar una asociación ilícita.
Alonso y los Medina fueron descubiertos por personal de la División Antisecuestros de la Policía Federal y de la Secretaría de Investigaciones Penales (SIPE) de la Unidad Fiscal de Investigación de Delitos con Autor Desconocido, a cargo de Campagnoli.
"Si los asaltantes se conformaban con el botín obtenido, liberaban a las víctimas por diferentes zonas de esta ciudad, tras lo cual, en gran cantidad de casos, se apropiaban de sus vehículos, que, posteriormente, utilizaban para cometer nuevos atracos. En cambio, si consideraban escaso el dinero sustraído, exigían a los damnificados que los llevasen a sus viviendas o, en algunas ocasiones, a cajeros automáticos para extraer dinero", sostuvo el fiscal Campagnoli en su dictamen.
Además de aquellos tres acusados, hay otros dos sospechosos que están prófugos desde el año pasado. Se trata, según el expediente, de Pablo Contreras y Maximiliano Colucci.
Según consta en la causa, los cruces telefónicos con los aparatos activados en los lugares donde fueron capturadas las víctimas y la red social Facebook, que permitió ponerles nombre y apellido a las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad de los cajeros automáticos donde se extrajo dinero con las tarjetas de débito robadas, fueron claves para dar con los detenidos.
Biasatti fue capturado el 26 de abril de 2012 cuando circulaba en un VW Vento blanco por la avenida Cantilo. El auto era conducido por su chofer. Los delincuentes iban en una Ford EcoSport y un Citroën C4. Un ladrón tomó el control del Vento y circuló a toda velocidad por la General Paz hacia el Riachuelo. Les quitaron a Biasatti y a su chofer un reloj Rolex, 12.000 pesos, un portafolios con documentación y celulares. Los abandonaron en la avenida 27 de Febrero, a diez cuadras de la General Paz, en el sur porteño.
Otras víctimas de la banda fueron Rocío Torres y Gonzalo Romero Victorica, hijo del fiscal de Casación Juan Martín Romero Victorica. Fueron capturados el 3 de julio del año pasado en la avenida Obligado cuando circulaban en un Peugeot RCZ.
Carlos Juncos fue secuestrado el 2 de mayo pasado en General Paz y Constituyentes, cuando conducía su camioneta VW Amarok. Antes de liberarlo lo llevaron a un cajero automático del Banco Patagonia para extraer dinero de su caja de ahorro.
El 7 de mayo, Guillermo Eduardo Díaz y Jorge Omar Homes comían unos sándwiches apoyados en la Toyota Hilux del primero frente a un carrito de la Costanera Norte, frente al Aeroparque, cuando fueron capturados. Fueron hacia Beccar. Cuando pasaron por un puesto de control de la Gendarmería en la villa La Cava, de San Isidro, Díaz aprovechó la disminución de velocidad para tirarse de la camioneta. Homes fue liberado en Tapiales, La Matanza, y el vehículo apareció luego en Vicente López.
Tras la seguidilla de hechos, los detectives lograron casar las imágenes de las cámaras de los cajeros con los perfiles de Facebook de Luciano Medina y de Alonso, a través, en este caso, de una publicación hecha por su esposa, identificada en el expediente como Vanina P.
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