Procesaron a los diez detenidos por el crimen de un niño de 11 años durante un ritual satánico

Fuente: Archivo
La jueza Rosa Falco avanzó en la causapor el brutal asesinato de Marito Salto, ocurrido en 2016 en Quimilí
Evangelina Himitian
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23 de junio de 2019  

Todavía no se logró encontrar al autor material del homicidio ni de los abusos a los que fue sometido Marito Salto, un niño asesinado hace tres años. El chico fue torturado, según cree la Justicia, como parte de un rito satánico en el que se convirtió en el sacrificio humano. Luego, lo descuartizaron y abandonaron en seis bolsas en un basural en Quimilí, a 200 kilómetros de la capital de Santiago del Estero.

De todas formas, la jueza Rosa Falco decidió procesar anteayer a los diez detenidos que tiene la causa, atribuyéndoles diferentes roles en el asesinato. Aunque todavía falta hallar la prueba fundamental para saber quién lo mató y quién abusó del menor de 11 años.

Para descubrir a los responsables, la jueza Falco ordenó en noviembre del año pasado que se realizara un estudio de ADN a todas las familias de Quimilí, unas 3200 muestras, para cotejarlas con los dos patrones genéticos hallados en el cuerpo de Marito.

Los resultados de esos estudios dieron negativo en su totalidad y ahora la jueza quiere analizar a otras 500 familias que habitan en pueblos cercanos.

Hasta hoy, la pista genética demandó una inversión millonaria y no aportó información de relevancia para el avance de la investigación judicial.

De todas formas, la jueza dictó el auto de procesamiento de los imputados. Por decirlo de forma sencilla: resolvió la situación procesal de los diez partícipes, los que estaban imputados, detenidos y excarcelados. De esta manera, se estableció qué papel y responsabilidad tuvo para la Justicia de primera instancia cada uno de los acusados.

También se estableció la teoría del crimen, en este caso un homicidio como parte de un rito satánico, y se señaló para cada imputado la calificación del delito y la probabilidad de que hayan tenido parte en el crimen del menor santiagueño, en función de las pruebas recolectadas hasta el momento.

La resolución les fue notificada anteanoche a las partes y se sostiene en una figura dominante: "Homicidio triplemente calificado con alevosía y ensañamiento, abuso sexual con acceso carnal agravado por la muerte de la víctima".

La jueza Falco consideró que Marito fue asesinado como parte de un rito satánico de un grupo sectario. Que Miguel Jiménez, un productor agropecuario y mandamás de Quimilí, habría sido el autor intelectual. Es el hombre conocido como el Brujo, en cuya vivienda fue encontrado un manuscrito que supuestamente haría referencia a un ritual y con la mención del niño asesinado.

Arminda Díaz, por su parte, fue procesada como partícipe necesaria, ya que al ser esposa de Jiménez no puede ser procesada como encubridora. En una situación similar se encuentra Miguel, el hijo de Jiménez.

En el rol de captador se situó a Rodolfo "Rodi" Sequeira, que ya había sido procesado a fin de año.

Se mantuvo la excarcelación de los que están acusados por encubrimiento: Daniel Hernández, María Eugenia Monte, la exmujer de Sequeira, los hermanos Daniel y Ramón Ocaranza.

Ramón Rodríguez, alias Burra, fue procesado como partícipe secundario, lo mismo que Daniel "Chicho" Sosa en la captación y secuestro de Marito y Pablo Roberto Ramírez, quien fue el autor de los manuscritos del rito satánico encontrados por los perros en los distintos domicilios de los imputados.

El auto de procesamiento establece también las pruebas que llevaron a que todos los imputados estén procesados como autores y partícipes.

"Esta es una etapa de la investigación que finaliza. La instrucción no está cerrada. Pero continúa con la investigación, recolectando evidencias y pruebas", dijo la jueza Falco a LA NACION.

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