Recapturaron a Teletubi, el sicario que se fugó caminando antes de ser condenado

Teletubi fue captura por personal de la Policía de Investigaciones de Santa Fe
Teletubi fue captura por personal de la Policía de Investigaciones de Santa Fe
Germán de los Santos
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22 de enero de 2020  • 17:02

ROSARIO.- El apodo de Teletubi no encuadrada con el perfil de sicario, rol que cumplía Ariel Acosta en una banda de narcos más pesadas de esta ciudad. El 20 de diciembre pasado fue protagonista de una de las fugas más escandalosas de los últimos tiempos. Ese día, se escapó sin prisa, caminando, del edificio del Centro de Justicia Penal de Rosario, unos minutos antes de ser condenado a 13 años de prisión por intento de homicidio. Hoy, cerca del mediodía, después de un mes y dos días de estar prófugo, fue recapturado.

Desde hacía varios días que los investigadores estaban tras los pasos de Acosta debido a que en las escuchas telefónicas sus familiares hablaban sobre el destino del sicario de la banda de René Ungaro, preso en la cárcel de Piñero.

Acostumbrados a vivir en un ambiente atravesado por la mafia y el delito, los familiares se manejaban con cuidado, con diálogos en una jerga cerrada. Pero durante las últimas horas dejaron entrever en esos diálogos telefónicos que Teletubi se quería entregar a la policía.

Para mantenerse prófugo por mucho tiempo se requiere de mucho dinero e influencias que garanticen la clandestinidad. Y Acosta no es el líder de una banda que mueve dinero hace tiempo, sino un simple sicario de su tía que llegó a liderar esa banda hasta el año pasado.

El momento de la detención del prófugo
El momento de la detención del prófugo

Los investigadores montaron desde la mañana operativos en dos puntos del sur de Rosario. En uno de ellos, en Ayacucho y Arijón, efectivos de la Agencia de Investigaciones lo atraparon, cuando salía de una estación de servicio de GNC donde había estado minutos antes con su madre y su hermano. Acosta no se resistió porque sospechaba que lo iban a atrapar. Tampoco iba armado ni llevaba teléfono celular, como si estuviese listo y preparado para retornar a la cárcel.

El 20 de diciembre pasado Teletubi no tenía apuro para escapar. Las imágenes de las cámaras de seguridad lo muestran propietario de una fría tranquilidad, luego de salir sin ningún esfuerzo de la celda que los guardiacárceles dejaron sin llave en el subsuelo Centro Penal de Justicia, donde esperaba participar de la audiencia de juicio abreviado que sellaría su futuro: una condena a 13 años de prisión por asociación ilícita y homicidio.

Decidió desaparecer antes de escuchar la sentencia. Al mediodía, Teletubi, el sobrenombre que tiene este muchacho de 28 años dedicado a matar desde adolescente en el barrio La Tablada de Rosario, salió de su celda, caminó por los pasillos mientras los otros detenidos lo miraban atónitos.

Fuga escandalosa

Aunque parezca increíble ninguno de los 20 efectivos del Servicio Penitenciario dijo verlo. Para salir Acosta tenía que pasar por las salas de audiencias, porque los pasillos solo confluyen allí, donde los detenidos quedan frente a frente con los jueces y fiscales.

Teletubi se metió en una sala que estaba repleta de gente, porque había una audiencia. Cerró la puerta y enfiló para otra que encontró vacía y allí pudo ganar el pasaporte para la salida. Pasó caminando por el hall del Centro de Justicia Penal, y unos segundos después la brisa calurosa del final de la primavera le daba en la cara.

Vestido con un jean y zapatillas decidió parar un taxi sobre calle Sarmiento y le pidió al chofer que lo llevara al barrio La Tablada, no muy lejos de allí. Fue a su casa y buscó ropa. Con una muda y algunas otras cosas, un arma, celulares y dinero, desapareció hasta este miércoles al mediodía cuando fue recapturado.

Unas horas antes de la detención de Acosta, Andrea González, mujer que también forma parte de la banda de Ungaro y es íntima allegada de Teletubi, fue detenida con un pan de marihuana, en un control de vehículos en la zona sur. Esta mujer y Acosta forman parte del riñón de Ramona Dávalos, conocida como La Gringa, quien quedó con la administración del negocio narco después de que Ungaro fuera detenido. La Gringa, que tenía un poder de mando fuerte en el barrio La Tablada, donde había ordenado una decena de homicidios, fue detenida en agosto pasado, acusada de mandar a ejecutar a un joven, y de manejar la mafia del ingreso a la cárcel de Piñero, donde están sus jefes.

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