Recrudecen los casos de secuestros virtuales

La policía registra unos 200 casos por semana en el área metropolitana
Gustavo Carabajal
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4 de mayo de 2014  

Daniel Martínez es el rector de la Universidad Nacional de La Matanza. A principios de abril una llamada lo despertó durante la madrugada. Le dijeron que tenían secuestrada a su hija. Tan real parecía la situación que pagó una importante suma de dinero como rescate. Poco después comprobó que su hija estaba bien, que dormía en su departamento y que había sido víctima de un secuestro virtual.

Si bien no hay estadísticas oficiales debido a que el secuestro virtual no constituye un delito contemplado por el Código Penal, y en muchos caso los damnificados no hacen las denuncias, varias fuentes dijeron a LA NACION que distintas seccionales del área metropolitana han registrado unas 200 actuaciones por semana por alertas de vecinos víctimas de esa modalidad delictual.

I nvestigadores de las policías Federal y bonaerense dicen tener identificada e intentan desbaratar una banda de secuestradores virtuales, que ya habría cobrado importantes rescates.

Hasta hace cuatro años la frase del engaño era que llamaban de una comisaría y decían que un familiar había sufrido un accidente. En la actualidad, los delincuentes recurren a lloronas que simulan ser las hijas de las personas que atendieron los teléfonos y, entre llantos, afirman que las tienen cautivas y que las van a castigar si no pagan el rescate. Así, los malvivientes que se dedican a los secuestros virtuales cambiaron la metodología del engaño y en los primeros cuatro meses de este año se produjo un recrudecimiento de esta modalidad delictiva.

"El gran problema que se tiene para llegar a esta banda consiste en que los cabecillas de esta organización lograron aplicar un método que les permite cambiar con mucha velocidad los chips de los teléfonos celulares que utilizan para realizar las llamadas extorsivas. Además, cuentan con facilidades para acceder a las distintas líneas telefónicas que, en realidad, están restringidas desde que secuestraron y mataron a Axel Blumberg", explicó un fiscal federal con jurisdicción en la zona norte del Gran Buenos Aires.

Blumberg afirmó que en la Fundación Axel, en los últimos meses, creció la cantidad de consultas recibidas de gente que fue víctima de secuestros virtuales.

En el caso del secuestro virtual que sufrió el rector de Universidad Nacional de La Matanza, Daniel Martínez, tuvo que llevar el dinero en una bolsa de polietileno y la dejó en un contenedor de basura a media cuadra de su casa, en Ramos Mejía.

Luego de entregar el rescate, Martínez pudo comunicarse con su hija y comprobó que estaba bien y que había sido víctima de un engaño. Debido a que los investigadores no descartaron la posibilidad de que el hecho tuviera alguna vinculación con el cargo que ocupa, la instrucción del expediente quedó a cargo de una fiscalía federal de Morón.

"Era de madrugada cuando me llamó una mujer llorando y me decía: «Mamá, ayudame, me robaron y ahora quieren más plata». Entonces, como estaba medio dormida, le dije: «Mariana, ¿qué pasó?» En ese momento, un hombre tomó el teléfono y me dijo: «Tenemos a Mariana secuestrada. Junte las joyas que tenga y la plata que tenga». Entonces, le respondí que no tenía ni plata ni joyas. Eran las cinco de un domingo y el hombre que hablaba me pidió que desconectara el teléfono de línea al que había llamado y que lo volviera a activar al día siguiente que, a las 15, me llamaría", relató Edith, vecina de Villa Urquiza.

Angustiada, la mujer se comunicó con otra de sus hijas quien finalmente logró localizar a la hermana y comprobó que no le había pasado nada. Cuando la mujer comentó el hecho con otros vecinos advirtió que por lo menos seis personas que viven en el edificio recibieron llamadas similares esa madrugada.

"A una vecina le dijeron que tenían cautiva a la hija, pero la mujer advirtió que era un engaño y les cortó la comunicación porque no tiene hijos y vive sola. Mientras que el dueño de la casa de enfrente estuvo a punto de ir a pagar. Estaba por subir a su automóvil cuando llegó el hijo", recordó Edith.

Según fuentes policiales y judiciales, en la mayoría de los casos los delincuentes que se dedican a los secuestros virtuales eligieron a sus víctimas en forma aleatoria y obtuvieron información a partir de los datos que les pasaron las personas que atendieron las comunicaciones.

"Llamaron durante la madrugada y sorprendieron a la gente dormida, con lo cual uno al estar desprevenido sin querer menciona el nombre algún familiar, sin saber que les estaban entregando información en bandeja a los delincuentes que utilizaron ese dato para extorsionar", explicó un jefe policial que se dedica a investigar secuestros.

Una de las razones que explican el crecimiento de esta modalidad delictiva radica en que no requiere mucha exposición por parte de los malvivientes, a excepción del momento en el que van a cobrar los rescates.

"También hay que tener en cuenta que la mayoría de los secuestros virtuales son en grado de tentativa. En sólo uno de cada diez casos los delincuentes cobraron los rescates. Desde la policía tenemos la obligación de achicar ese margen todavía más, porque, mientras exista alguien que caiga en el engaño y pague se seguirán registrando estos hechos. Por tal motivo, hay que explicarles a los adolescentes, por ejemplo, que existen los secuestros virtuales y para prevenirlos es necesario que contesten los celulares cuando uno los llama o que dejen un teléfono alternativo en los que se los pueda localizar, sin que esto signifique poner límites a su libertad", explicó un oficial de la Policía Metropolitana que solicitó mantener su nombre en reserva.

Estadísticas que no reflejan la realidad

Uno de los inconvenientes que existen para combatir los secuestros virtuales es la falta de estadísticas oficiales. Según explicó un juez federal con jurisdicción en la zona sur del conurbano, muchos de los casos no se denuncian porque quedan como tentativa. Se investigan los hechos en los que se pagó rescate y también otros episodios en los que la gente decidió denunciar porque estuvo a punto de llevar el dinero. Además esos episodios no figuran en las estadísticas como secuestros virtuales, sino como "estafas" debido a que se trató de engaños. Según las cifras de la Procuración bonaerense, las "estafas", en las que no se discriminó cuáles fueron producto de secuestros virtuales, pasaron de 6586, en 2012, a 6977, en 2013. También aumentó la cantidad de secuestros extorsivos, en los que las víctimas fueron tomadas cautivas. Hubo 43 secuestros extorsivos en 2011; 31, en 2012 y 51, en 2013.

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