Renunció el jefe de la policía de Tucumán por el caso Lebbos

El tribunal que condenó a los encubridores del crimen de la joven había ordenado investigar a ese comisario
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28 de febrero de 2019  

El jefe de policía de Tucumán , comisario general José Díaz, renunció ayer tras ser puesto bajo observación tras el juicio por el crimen de Paulina Lebbos. El tribunal condenó el lunes pasado a un exsecretario de seguridad tucumano y a cuatro exjefes policiales por encubrimiento en el asesinato de esa adolescente en 2006. También se ordenó una investigación sobre Díaz, por ser parte de la junta que le otorgó el ascenso a uno de los excomisarios condenados. Díaz presentó su renuncia después de la sentencia firmada por la sala 3 en lo Penal de esta provincia, que, en uno de sus puntos, ordenó investigar a la junta que fue responsable del proceso de reincorporación y ascenso del comisario Enrique García.

Ese comisario fue condenado a cinco años de prisión en 2013, acusado de confeccionar actas falsas que confirmaban que el cuerpo de Paulina había sido hallado por la policía durante un rastrillaje. El comisario general Díaz fue uno de los miembros de esa junta y, además, prestó declaración testimonial el año pasado y confirmó que se habían cometido maniobras irregulares, según consignó la agencia Télam.

Díaz fue reemplazado por Rolando Gómez, exjefe de la custodia del gobernador Juan Manzur.

Un acta adulterada

El 26 de febrero de 2006, Paulina Lebbos salió de un boliche de la zona conocida como el ex Abasto, en la capital tucumana, donde había ido a bailar con su amiga Virginia Mercado. Alrededor de las 6.30, ambas subieron a un remise color bordó: Virginia descendió en su domicilio y Paulina siguió viaje, aunque nunca llegó a la casa de su novio.

Después de 13 días de búsqueda, el cuerpo de la joven fue encontrado al costado de la ruta provincial 341, a la altura de Tapia, a unos 30 kilómetros de la capital tucumana. En ese entonces, el comisario García y los policías Manuel Yapura y Roberto Lencina firmaron un acta en la que constaba que el cuerpo de la joven había sido hallado por la policía luego de un intenso rastrillaje. Alberto Lebbos, padre de la víctima, solicitó la intervención de Gendarmería Nacional, ante las sospechas del procedimiento de la policía provincial.

En abril de 2006 Gendarmería llevó adelante una reconstrucción del momento del hallazgo y descubrió que el cuerpo de Paulina fue encontrado por dos hermanos de la zona de apellido Goitea y no por la policía.

García admitió que había falsificado las actas y amenazado a los hermanos Goitea, por lo que quedó imputado por haber adulterado un instrumento público. Casi un año después, en 2007, y con la causa penal por el crimen de la adolescente sin modificaciones, se aprobó la reincorporación del comisario y su ascenso.

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