Se negó a declarar el expolicía acusado de herir de gravedad a un joven en un conventillo

Lucas Cabello, ayer, en el tribunal
Lucas Cabello, ayer, en el tribunal Crédito: Twitter/Alebarry19
Comenzó el debate para definir la responsabilidad de un agente de la desaparecida Policía Metropolitana en un incidente ocurrido en 2015; la víctima perdió la movilidad por la lesión
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23 de agosto de 2019  

El 9 de noviembre de 2015 se escucharon tres disparos en el pasillo de un hotel familiar y hogar de tránsito para personas de bajos recursos o en situación de calle del barrio de La Boca. En esa edificación ubicada en Martín Rodríguez al 500 fue herido Lucas Cabello, que por entonces tenía 20 años. El joven perdió ese día la movilidad en ambas piernas. Pistola humeante en mano, cerca de él estaba el hombre que había gatillado tres veces. Tenía un uniforme de la Policía Metropolitana y estaba de servicio. Custodiaba a una mujer que estaba bajo amenaza. Cabello no habría tenido que ver con esa situación. Fue solo un vecino que cruzó algunas palabras fuertes con el agente, casi tan joven como la víctima. Estuvo casi dos años internado y ayer fue asistido por familiares y amigos para presenciar desde su silla de ruedas la primera audiencia del juicio contra el expolicía Ricardo Ayala.

Ese efectivo de la por entonces Policía Metropolitana se negó a declarar ante el Tribunal Oral Criminal 1 y se incorporaron al expediente sus dichos en primera instancia, cuando había asegurado que disparó contra la víctima porque esta tenía un "arma plateada", a pesar de que nunca se encontró pistola alguna en poder de Cabello.

Los dichos del policía se contradicen de plano con los de la víctima y con la evidencia obtenida durante la instrucción fiscal, que estableció que Ayala le disparó a Cabello una vez desde atrás cuando entró caminando al conventillo y luego otras dos cuando estaba en el suelo. Cabello tampoco declaró en esta jornada.

De acuerdo con la versión del policía, Cabello había amenazado el día anterior a Ayala con matarlo a él y a la familia que custodiaba. Según Ayala, en ese momento optó por no entrar en la provocación y solo le respondió en voz baja: "Tomátelas", aunque al día siguiente, cuando volvió a cruzárselo, Cabello reiteró sus amenazas y extrajo de su cintura un "arma plateada" con la cual lo apuntó.

El policía explicó, según consignó Télam, que evaluó que Cabello estaba dispuesto a disparar y que para preservar su seguridad y la de sus custodiados desenfundó el arma reglamentaria y efectuó dos disparos, el primero cuando se encontraba a no más de dos metros del joven. No obstante, durante la pesquisa se determinó que Cabello recibió tres disparos y no dos, mientras que nunca se encontró el "arma plateada" que Ayala aseguró haber observado en manos de la víctima.

De acuerdo con los estudios médicos, el joven baleado recibió un impacto en la espalda, entre la cuarta y quinta vértebra, que lo dejó con secuelas permanentes; otro en un muslo, y un tercero que lo hirió en el escroto, por lo que debieron extirparle un testículo.

Por su parte, Cabello, en la declaración que brindó el 15 de marzo de 2016, dijo que se encontró con Ayala en la puerta del conventillo y que este, con mucha hostilidad, le dijo: "¡Metete adentro!". Luego -continuó- cuando ingresó en el lugar sintió "pasos fuertes" desde atrás y advirtió que eran del policía que iba con su arma en la mano, la que instantes después disparo. La víctima dijo que después del primer tiro ya no pudo moverse. Agregó que su pareja lo auxilió y llamó a la ambulancia, que lo trasladó al Hospital Argerich.

Tras la lectura de su declaración, el TOC 1 escuchó a la madre de Cabello, Carolina Vila Lorenz, como primera testigo. La mujer recordó que en su vivienda se habían realizado dos allanamientos en busca de armas, pero que no se encontraron, porque "nunca hubo armas en la casa".

Al momento de elevar la causa a juicio, la fiscal de La Boca Susana Calleja y el fiscal Miguel Palazzani, entonces a cargo de la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin), consideraron que "no hay dudas" sobre la responsabilidad penal del policía Ayala en el ataque al joven.

La acusación está ahora a cargo de la fiscal de juicio Irma García Netto, quien en los próximos días recibirá a nuevos testigos, junto con los abogados que representan a Cabello como querellante y el defensor del policía.

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