Cantero: el jefe narco que pasó de la opulencia a la villa

El líder de Los Monos vivió escondido dos años en un asentamiento
El líder de Los Monos vivió escondido dos años en un asentamiento
Germán de los Santos
(0)
24 de mayo de 2015  

ROSARIO.- Cincuenta y dos autos secuestró la Justicia a la banda de Los Monos, pero Máximo Ariel Cantero deambulaba por villa La Lagunita, en el sudoeste de Rosario, en un carro tirado por un caballo flaco y petiso. ¿Por qué el líder de una organización narcocriminal, que domina parte de la ciudad, vivía oculto desde hacía dos años en la pobreza? Su abogado, Carlos Varela, que defiende a los miembros de la banda desde hace tiempo, lo define como "un hombre rústico, duro, de los que casi no se ven más".

Para comprender a Los Monos hay que conocer su historia, dice un veterano investigador policial. "Nunca rompieron con sus orígenes", apunta. Cantero, que figura como analfabeto en el prontuario policial, no podía salir de ese ambiente precario, marcado por la pobreza. Si lo hacía quedaba a la intemperie, desprotegido.

"Está bien perdí, soy Máximo Ariel Cantero", blanqueó "el Viejo", de 50 años; poco antes les había dicho a los policías que se llamaba Martín Merlo. Hasta ese momento había estado dos años prófugo de la Justicia. Él nunca salió de su barrio. Usaba los carros y los caballos cuando tenía problemas.

Aún se desconoce cómo le llegaba el dinero para vivir. La policía lo atrapó por casualidad, en un patrullaje de rutina. Fuentes policiales niegan que se haya entregado, pero admiten que preferían detenerlo antes del 26 de mayo. Ese día se cumple el segundo aniversario del crimen de Claudio "Pájaro" Cantero, hijo de "el Viejo" y el cerebro de la banda. Las fuerzas de seguridad contaban con indicios de que este grupo tenía intenciones de retornar a las ejecuciones, como lo hizo una semana después del acuerdo de juicio abreviado que benefició a 18 miembros de la banda el 16 de abril pasado. Mataron a los padres de los sicarios Milton Damario y Facundo "Macaco" Muñoz, y al papá y dos hermanos de Luis Bassi, rival de Los Monos.

Máximo Cantero está encerrado en una celda en la cárcel de Coronda, un lugar que conoce, luego de cumplir dos años de condena. El resto de la banda está alojado en el penal de Piñero, donde se detectó -como lo adelantó LA NACION- que seguía operando en el mundo narcocriminal a través de sus teléfonos celulares. Ramón Machuca, alias "Monchi", hijo de crianza de Cantero, sigue prófugo.

La génesis de Los Monos puede rastrearse en La Granada, una zona de frontera, donde termina Rosario y empieza esa llanura de tierra fértil, ideal para el cultivo de soja. En esa villa, cuyas calles tienen nombres de flores, que está a metros de donde ahora se erige el Casino City Center, nació esta banda que transitó una historia criminal, que con los años se recargó de mito.

Desde hace 15 años, las sagas de venganzas sangrientas engrosaron las crónicas de los diarios y sumaron crímenes impunes. Uno de los más recordados en el barrio fue el de Fernando Omar Corso, a quien Los Monos hicieron responsable de matar el 1° de marzo de 2004 a Cristián Monzón, un soldadito de la banda. "Si son putos, lo van a encontrar", contestó Máximo Cantero cuando le preguntaron por el muchacho de 24 años que había desaparecido. Corso, conocido como "Gordo Pel", que encabezaba en ese momento la banda de Los Garompa, rival de Los Monos, apareció sepultado en un cañaveral de Circunvalación y Centeno. Sus captores lo habían torturado salvajemente.

En la última década, la banda de Los Monos acumuló unos 40 millones de pesos en propiedades, según se consigna en el expediente 913/12. Mariano Ruiz, un joven de 35 años, era quien manejaba las finanzas, entre ellas, una mansión en la localidad de Pérez, con un haras de tres hectáreas y una pileta para niños con la forma del ratón Mickey. Las siete habitaciones, tres de ellas con jacuzzi, estaban revestidas con porcelanato importado, un artículo casi fetiche de los Cantero, que también usaron para recubrir los pisos de las casas en la villa La Granada. La casa de Machuca fue detectada por la Justicia el 31 de julio de 2013. La propiedad situada en Hilarión de la Quintana tenía el "sello Mono": pisos del mismo porcelanato que la mansión de Pérez y los jacuzzis. El quincho con el asador tenía dos pisos. En esa desproporción deambulaba esta banda, entre la villa y el haras, y los baños con hidromasaje.

En la Justicia existen presunciones sobre cómo el campo de Pérez llegó a manos de los Cantero. El propietario anterior de ese campo es un hermano de Raúl Omar José, que hace cuatro años fue condenado a prisión perpetua por el asesinato de Claudio Álvarez, suboficial de la delegación de Drogas Peligrosas de la Policía Federal. La transferencia del loteo donde se construye la mansión deja entrever un vínculo que va más allá de la negociación inmobiliaria. Se sospecha que un narco de menor escala como Álvarez terminó cediendo a los Cantero el campo por una deuda por droga.

En febrero de 2014, fueron procesados 36 integrantes de la banda, más de la mitad policías, pero 18 de ellos acordaron un juicio abreviado por el que serán condenados a penas menores. Según los procesamientos, "el Viejo" sólo aparecía en dos escuchas. En el procesamiento también aparece la declaración de un testigo protegido -según publicó el diario El Ciudadano- que señala a Máximo Cantero como el que "manejaba todos los búnkeres de la zona de Avellaneda. Él vive en esa zona y tiene a una mujer que tiene dos hijos de él. El cercano Cantero en sus negocios es Juan Domingo Ramírez", por uno de los integrantes de un clan conocido como Los Papaínos.

Una fortuna que quedó en el pasado

Máximo Ariel Cantero

Fuente: LA NACION

$ 40 millones

En propiedades es lo que llegó a manejar la banda de Los Monos. La administración estaba en manos de Mariano Ruiz, de 35 años

7 habitaciones

Tenía la mansión en la localidad de Pérez que era propiedad de Los Monos. Tres de ellas tenían jacuzzi y estaban revestidas en porcelanato

ADEMÁS

MÁS leídas ahora

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.