Sospechan que en un juzgado federal se hacían escuchas ilegales al círculo íntimo de un funcionario

El exjuez Soto Dávila en el que era su despacho
El exjuez Soto Dávila en el que era su despacho
Germán de los Santos
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29 de marzo de 2019  • 11:11

Durante un allanamiento en el Juzgado Federal N° 1 de Corrientes, que durante más de dos décadas estuvo a cargo del hoy procesado exjuez Carlos Soto Dávila , se encontraron 14 CD´s con intervenciones telefónicas que habría ordenado el exsecretario penal Pablo Molina , actualmente detenido acusado de cobrar sobornos de narcos de Itatí, la frontera caliente del contrabando de marihuana.

Según la hipótesis investigativa, se intervenían líneas telefónicas que nada tenían que ver con las causas por narcotráfico que se investigaban en el juzgado, pero en los listados de escuchas que se pedían a la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) -que aún existía en momento en 2014- pasaban desapercibidos porque nadie los controlaba.

Se investiga si Molina usaba la estructura de inteligencia del Estado para hacer espionaje a su círculo íntimo, según explicaron a LA NACION fuentes judiciales. Pero no lo hacía de manera clandestina, sino que utilizaba la propia estructura del Estado.

Esta maniobra se comprobó cuando se encontraron unos 14 CD´s en el propio juzgado con grabaciones de escuchas telefónicas a miembros de su círculo íntimo, en las que aparece, incluso, su propia voz cuando se comunica con estas personas a las que escuchaba a través de la SIDE.

Las grabaciones no tienen ninguna relevancia para los expedientes, que eran por narcotráfico, en los que se habían pedido las intervenciones telefónicas, sino que apuntaban a realizar espionaje a su entorno cercano por cuestiones puramente personales.

En la Fiscalía Federal de Corrientes investigan si estas intervenciones telefónicas superaban estas cuestiones puramente íntimas, y tenían que ver con otras operaciones de espionaje contra funcionarios de la propia justicia federal, que estaban investigando a Soto Dávila y el propio Molina. Por ese motivo ahora se van a investigar cuáles eran las intervenciones telefónicas que pedía el exsecretario a través del juez Soto Dávila, que desde hace poco más de un mes está detenido en su domicilio, procesado junto sus dos secretarios acusado de cobrar sobornos en diez hechos en los que habría beneficiado a cambio de dinero a narcos de Itatí que controlaban el tráfico de marihuana.

Los fiscales Carlos Schaefer y Flavio Ferrini, y del titular de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), Diego Iglesias, pidieron que se allanara el juzgado que ocupaba Soto Dávila.

Esa solicitud recayó en el juez Juan Carlos Vallejos, quien es titular del Juzgado Federal N°2, y ante la detención de su expar Soto Dávila subroga su cargo. Vallejos pidió, en una situación extraña para la justicia federal, el allanamiento del propio juzgado que ocupa. Los fiscales hicieron ese pedido formal porque los empleados del juzgado nunca encontraron los expedientes en los que se habían ordenado las escuchas que pidió Molina.

En el allanamiento con fuerzas federales se secuestraron dos expedientes que se hallaban extraviados en el marco de una causa por contrabando de drogas y en el que se detectaron escuchas telefónicas a personas que no tenían vínculo con los delitos investigados, sino a dos personas, una de las cuales era del círculo íntimo de Molina.

"El objeto procesal sobre el cual deberá´ versar esta causa estará´ dirigido a determinar si Soto Da´vila, Pablo Molina y Federico Grau, en sus roles de juez y secretarios penales, respectivamente, han efectuado maniobras de espionaje ilegal, mediante la realización de escuchas telefónicas ordenadas desde el Juzgado Federal 1 de Corrientes, incumpliendo los deberes que por su especial función les estaban impuestos", señala el pedido de los fiscales.

Lo que se pretende determinar es "si durante el año 2014 han utilizado su actuación al frente de dicha magistratura en provecho personal, al haber ordenado la interceptación telefónica" de quienes no estaban vinculados en el caso de narcotráfico seguido en un principio.

Las primeras evidencias de esta maniobra surgieron al detectar hace pocos días dos discos compactos y oficios con las escuchas y las órdenes para realizarlas.

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