Un agente de la PSA mató a un compañero en un caso de femicidio vinculado

El imputado por homicidio calificado se negó a declarar ante el fiscal Andrés Devoto a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N°1 de Esteban Echeverría, quien lleva la investigación
El imputado por homicidio calificado se negó a declarar ante el fiscal Andrés Devoto a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N°1 de Esteban Echeverría, quien lleva la investigación Crédito: Policía bonaerese
Leonardo Scannone
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28 de febrero de 2019  • 18:51

El agente de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), Federico Julián Moyano, estaba obsesionado. Antes de asesinar de un balazo al también efectivo de la PSA, Braian Emanuel Añasco, en la puerta del complejo de departamentos donde vivía, en El Jagüel, no podía aceptar la ruptura de una relación de pareja, también agente de la PSA. Acosaba a su exnovia, que había iniciado un vínculo afectivo con Añasco. La mujer había interrumpido la comunicación con su expareja e incluso bloqueó su contacto en diferentes redes sociales. Moyano insistía. El hombre le pidió a un amigo que le mostrarse la actividad de ella en Instagram. Hasta pidió que imprimiese una de las imágenes de la mujer. No se trataba de un recuerdo, sino que el acosador entregó esa fotografía a una "sanadora espiritual" para, según quedó expuesto a los investigadores, conseguir un conjuro que ayudase a su situación. No hubo finalmente magia, sino un femicidio vinculado, una muerte que busca lastimar emocionalmente a la mujer víctima del acoso.

En la noche del sábado pasado, alrededor de las 22, Moyano se paró en la puerta de entrada del complejo habilitacional donde vivía el agente Añasco, situado en la avenida Fair y Pedro Gandulfo de El Jagüel, partido de Esteban Echeverría, en la zona sur del conurbano. Esperó a que volviera de trabajar en el Aeropuerto de Ezeiza, donde él también había cumplido labores, y apenas lo vio, apretó el gatillo. Añasco murió pocos minutos después, tras ser trasladado a un hospital de la zona.

En la noche del sábado pasado, alrededor de las 22, Moyano se paró en la puerta de entrada del complejo habitacional donde vivía Añasco, situado en la avenida Fair y Pedro Gandulfo de El Jagüel, partido de Esteban Echeverría y lo mató
En la noche del sábado pasado, alrededor de las 22, Moyano se paró en la puerta de entrada del complejo habitacional donde vivía Añasco, situado en la avenida Fair y Pedro Gandulfo de El Jagüel, partido de Esteban Echeverría y lo mató

Según fuentes judiciales, en un principio la hipótesis del crimen había sido un robo porque en las filmaciones de las cámaras de seguridad no se ve la escena donde Moyano, de 26 años, le dispara. En tanto, tras la declaración de la novia de Añasco, el fiscal Andrés Devoto comenzó a encaminar la investigación hacía otro móvil. Un dato fue clave. La mujer declaró que Moyano hace 18 meses había acuchillado a otro hombre con el que ella sostuvo una relación.

Ese antecedente encendió las alertas judiciales. Los investigadores dijeron que, tras esa información, cambió el análisis del material fílmico y entonces lograron observar un auto Ford Fiesta Max de color gris en la zona a la hora del crimen. Ese vehículo era propiedad de Moyano, por lo que, los detectives decidieron detenerlo en la base de Infantería de la PSA, en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza.

Además, el personal policial realizó un allanamiento en la vivienda del imputado, ubicada en la localidad de Los Polvorines, partido de Malvinas Argentinas. Según las fuentes, los efectivos hallaron un cargador de pistola .40 que coincide con la vaina servida de ese calibre secuestrada en la escena del crimen.

El imputado por homicidio calificado se negó a declarar ante el fiscal Devoto a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N°1 de Esteban Echeverría.

Según puedo saber LA NACIÓN de fuentes judiciales, la mujer había comenzado a salir con Añasco hacía pocos meses. Aunque entre los tres ya se conocían por compartir sus trabajos en la PSA. Moyano había empezado un curso para ingresar en el comando especial de esa fuerza de seguridad, por lo que iba cada vez menos al aeropuerto. Los investigadores detallaron en las conversaciones de Whatsapp entre Moyano y la mujer se leía que habían tenido "una relación previa", y que el asesino estaba "completamente obsesionado".

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