Un área con alta conflictividad por el narcotráfico y la trata de personas

Más de 100 gendarmes fueron enviados a pedido de los habitantes de Cutral-Có
Más de 100 gendarmes fueron enviados a pedido de los habitantes de Cutral-Có Crédito: Gendarmería
Grupos dominicanos asumieron el control de la explotación de mujeres en el sur
Belisario Sangiorgio
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12 de octubre de 2019  

La localidad de Cutral-Có, en la provincia de Neuquén, se convirtió en un punto geográfico clave donde se cruzan en la Patagonia las principales rutas del narcotráfico y de la trata de personas. Allí, en menos de quince días, dos personas murieron en enfrentamientos entre bandas criminales locales y -durante el último tiroteo- fue asesinado un niño de 8 años, que jugaba en la vereda de su casa. Ese crimen generó la reacción social en una comunidad golpeada por el cotidiano incremento de la violencia urbana.

Un documento del Ministerio Público Fiscal (MPF) confirmó -por ejemplo- que en esta localidad opera un grupo delictivo dedicado al tráfico y a la explotación sexual. Las víctimas son mujeres migrantes, nacidas en la República Dominicana, y también chicas provenientes de provincias como Córdoba y Mendoza: los investigadores federales detectaron una amplia y consolidada trama de prostitución ilegal. En el mapa de este circuito, Cutral- Có es una importante posta, cuyos locales de explotación se conectan también con cabarets marginales de otras ciudades de Neuquén, Río Negro e, incluso, La Pampa.

En el informe se consignó: "Además del crecimiento poblacional acelerado y de los puestos de trabajo generados por la industria petrolera, se observa una creciente desigualdad socioeconómica junto con el aumento de delitos ordinarios, el narcotráfico y la trata de personas".

Y se agregó en ese documento: "Se pueden pensar como factores que generan condiciones propicias para el crecimiento de fenómenos delictivos complejos la existencia de una población predominantemente masculina alejada de sus familias, los altos ingresos, la duras condiciones laborales y la falta de oferta de esparcimiento".

El incremento en las actividades delictivas llevó a las fuerzas de seguridad locales a redoblar los operativos de control en Cutral-Có, donde bandas que abastecen de drogas a pueblos de esa zona instalaron lugares de acopio de drogas y armas cortas.

En esta zona hostil del desierto, los jóvenes se vinculan a temprana edad con los grupos delictivos, entre los que hay bandas extranjeras -como las dominicanas-, pero también bandas históricas de la ciudad, que de alguna forma controlan los mercados ilegales de los barrios. Es esta presencia de menores en los delitos la que genera que durante los procedimientos, además, la policía provincial encuentre con frecuencia armas tumberas creadas artesanalmente. En las primeras 24 horas de patrullaje, la Gendarmería decomisó ayer varias de esas escopetas caseras.

Esas armas tumberas fueron usadas en los últimos días en tiroteos con policías. Así fueron atrapados dos jóvenes que arremetieron con disparos cuando agentes intentaron identificarlos. Fue ese el segundo ataque contra una patrulla en lo que va del mes. El crecimiento de la conflictividad en Cutral-Có y Plaza Huincul quedó también expuesto el mes pasado con un venganza narco. En la primera semana de agosto fue ejecutado un vendedor de drogas en el barrio Progreso; la víctima fue un hombre de 49 años que -en 2011- había sido detenido por irrumpir en un cumpleaños junto con un menor y consumar un doble homicidio.

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